Es increíble.
Es increíble lo inconsciente que eres del brillo que desprendes al sonreír.
He visto muchas sonrisas bonitas, pero ninguna es comparable a la tuya.
Es increíble.
Es increíble que la oscuridad de tus ojos derroche, sobre mí, una calma indescriptible.
Con el miedo que tengo a la oscuridad.
Es increíble.
Es increíble que nos conociésemos a través de la magia y que ahora me encuentre bajo tu hechizo.
Y tan siquiera utilizaste una varita.
Es increíble que, siendo el español mi idioma materno, no sea capaz de encontrar las palabras exactas en él para describir lo que siento por ti.
Tal vez va siendo hora de que aprenda a hablar francés.
Y... llegados a este punto, debo pedirte perdón. Perdón porque no tengo ni idea de cómo expresarme.
Eres el único que me deja sin habla.
Con lo que a mí me gusta hablar.
Con todo lo que quiero decirte.
En realidad, escribir nunca se me dio del todo bien.
Si no fuese por ti no lo haría.
Perdón, ¿por dónde iba?
¡Ah, sí!
Eres increíble.
Así.
Como eres.
Como quieras ser.
I-N-C-R-E-Í-B-L-E.