60 minutos.
Una hora ha pasado desde que me puse a escribir, y ahora empiezo con el tiempo pegado al culo.

No sé porqué escribo esto, quizá esté un poco loca, o un poco rota.
Es igual, en ninguno de los dos casos existe una cura para quitarme este dolor.
Porque el tiempo, querido, no cura el corazón.

Me estoy muriendo, y te escribo porque quiero que lo sepas.
Ya sé que no te importa, y que ni siquiera me leerás, porque estás demasiado ocupado.
Pero, mientras tú ríes a carcajada limpia, yo estoy llorando a moco tendido.
Y no entiendo porqué ha de ser yo la que está sufriendo, porque esta vez no he hecho nada malo.
Los mensajes no te llegan y me empiezo a deprimir.

¿Dónde quedaron tus "te quiero"? Porque sigo sin encontrarlos...
Se habrán perdido con tus ganas de verme.

Me estoy ahogando en mi propio charco de amargura, y no podré salir hasta que no te olvide. Pero ese es el problema,que no sé si quiero olvidarte.
Porque poder, no puedo, y me duele el corazón.

A veces me gustaría más romperme algún hueso a sentir este dolor que siento atrapado en el pecho.
Porque los huesos, en semanas se curan.
Pero un corazón...
No tengo tanto dinero para arreglarlo.

Soy pobre de tus besos y caricias, pero ya no me darás ni un céntimo más.

Me sentía toda una artista amándote, como si fuera un arte poder tenerte, como La Mona Lisa y Las Meninas.
Te dibujé en todos lados, porque eres tan bello que aún no entiendo cómo pudiste quererme.

¿Sabes? Dicen que si una persona no vuelve en 24 horas, se irá para siempre, y yo creo que con esta, llevas 234 horas sin estar conmigo.
Pero yo siempre le resto 211, para que te quede una hora para venir a por mí.
Creo que aún tengo esa esperanza.

No te llegará.
Este texto no te llegará, lo sé.
Pero no importa, ¿sabes? Disfruto escribiendo mis dolores.
Quizá pueda pasarlos del corazón al papel, y así no tenerlos siempre conmigo.
Seguiré esperando una hora más.
Tienes tiempo de volver,

te lo prometo.

1-3-16