Con nuestras sonrisas nos adueñábamos de todas las tardes,
Con nuestra melodía hacíamos sonar a cualquier canción,
en noviembre le lográbamos poner color hasta al día más gris, y el resto de los días solo pedíamos salir y ver el cielo azul, o simplemente volver a ver las estrellas.
Y es que todos le rezan a los Santos por el final, pero cuando este se aproxima, es más fácil mirar hacía otro lado, fingiendo que el mismo no ha llegado.
Acordate de cuando lloramos hasta reír, porque mis queridos amigos, en ese momento hicimos magia. Llegamos hasta el fin del sufrimiento oculto, y lo desenmascaramos.
Que los buenos momentos sigan en otras partes y con otras personas.
Que el sol llegue al ocaso, y se esconda, saldrá mañana.
Mientras tanto disfruta la noche.
Sumergite en lo desconocido, y con desconocidos.
Decir adiós es crecer, es creer en que hay algo mejor, es soltar, y
soltar hace bien.
El fin de la función significa el comienzo de otra obra.