Pocas veces una persona coincide con otra y muy rara vez esas dos personas están destinas a estar juntas. Pero si así fuera, no importan las muchas discusiones que puedan tener, al fin y al cabo es parte de la vida no estar en completo acuerdo sobre algunas cosas. De la misma forma las rupturas son momentos de angustia y de total tristeza. La distancia y el tiempo, a su vez, juegan un rol muy duro en la vida de estas personas, porque se aman pero algo no salió bien, creando como consecuencia una brecha entre ambos, aunque cuando uno cree haberse olvidado de esa persona, mágicamente cada sonido, aroma, objeto o hasta una acción, te hacen recordar a esa persona que te vuela la cabeza.
Es que cuando menos lo esperas el destino toma el control y por una cosa u otra, se encarga de llevar a esas dos personas a coincidir nuevamente.
Esto lo sé por experiencia propia y coincidir con él fue lo más hermoso que pudo pasarme.
Puedo decir que cada pelea nos enseño cosas sobre el otro. Cada ruptura nos dio fuerza y ganas de volver a intentarlo hasta que nos salga bien. La distancia nos mostró lo mucho que nos necesitamos y como nosotros somos nuestros propios pilares; mientras el tiempo nos enseño que lo bueno tarda un poco pero cuando llega el momento, ese instante vale todas las horas, días, semanas y meses pasados .