¿Qué hacer cuando tu mundo está cayendo a pedazos?
Cuando ya no hay nada más que hacer, cuando la vida se vuelve vacía. Porque si algo es muy cierto, es que mientras más vacía sea la vida, más pesa y duele.

¿Cómo enfrentar al mundo si mis fuerzas se han desvanecido?
Porque aunque juré cuidarte y darte la fortaleza para levantarte, yo ya no puedo más. Te di todo de mi hasta dejar mi alma destrozada y mi espíritu moribundo, te ofrecí miles de cosas inclusive cuando ya no podía dar más, cuando ni siquiera sabía cómo seguir de pie.

Trato de seguir, pero ¿cómo hacerlo si ofrecí todo sin darme cuenta que ya no quedaba nada para mi? Tengo mi corazón roto en mil pedazos que no sé cómo unir de nuevo; me he caído y no sé si tenga lo necesario para levantarme otra vez.

Me estoy hundiendo contigo, porque lo peor de todo, es que ofrecí todo por una persona que no quiere ser salvada, que prefiere destruirse y de paso destruirme a mí, alguien que elige destruir sus propias alas y junto con éstas, las mías.

Cariño, no soporto ver cómo te estás perdiendo cada vez más, como tu luz se está desvaneciendo poco a poco y yo no pueda hacer nada. El recuerdo de quien fuiste me lastima, me hiere día tras día un poco más; porque lo que no entiendes es que mientras tú caes, yo también lo estoy haciendo junto a ti.

Por favor, si alguna vez me quisiste como yo te quise, permíteme ayudarte con lo poco que me queda para dar, porque prefiero una y mil veces que vuelvas a vivir, porque daría todo lo que queda de mí para ver que ames la vida de nuevo, porque aunque suene masoquista, prefiero ser yo quien caiga y esté lastimada.

No quiero dejarte, no quiero soltarte; no tengo el valor suficiente para irme de tu lado y dejarte sola enfrentando tus sombras. Sin embargo, estoy cansada de esperar, de dar y de recordar, de vivir a medias y de cargar errores que no son míos.

Y es que gracias a ti, comprendí que no soltar es la muerte, que a veces es necesario soltar lo que alguna vez nos salvó, lo que nos levantó para continuar sobreviviendo, para seguir de pie.