Viví gran parte de mi existencia queriendo ser vista, queriendo llamar la atención, queriendo estar a flor de piel con el mundo, ser transparente y que todos vieran todo de mi pero luego comprendí que esto tenía consecuencias, nada positivas.

Me enteré de que la vida era mucho más complicada cuando todo el mundo te ve, tienes la responsabilidad de ser perfecta para evitar estar de boca en boca, tienes la presión social sobre tus hombros y esto dificulta hasta la manera de caminar. La vida se ve alterada, sufre cambios, los problemas debes callarlos y aguantar hasta el final sólo para mantener una buena cara para quien te conoce, la tristeza debe permanecer oculta bajo la sonrisa hipócrita de tus rostro. La vida se ve expuesta a quien te aborrece y te envidia, y a los que te admiran también, con esto la gente cree que te conoce, que sabe quien eres y lo que sientes.

De repente me vi fuera del ojo social. La vida se ve tan diferente a espaldas de la sociedad.
Cuando nadie me ve puedo ser y no ser, puedo sentir y no sentir, ver y no ver, equivocarme o no. Veo libertad bajo las sombras, veo tranquilidad fuera de la sociedad, veo felicidad manteniéndome oculta.

Puedo tomar las peores decisiones, puedo enamorarme de cualquiera, puedo vestir lo que quiera y decir lo que quiera, ésto sin tener una responsabilidad que me condene de por vida.