Él es la fuga de mis pulmones, aun sigo soltando suspiros por él.
Él es la fuga de mis ojos, aun sigo llorando por él.
Él es la fuga de mi boca, aun sonrío al pensar en él
Él es la fuga de mis manos, aun sigo ansiando sentir su tacto.
Él es la fuga de mis pies, aun sigo queriendo volver a él.
Él es la fuga de mi corazón, aun sigue latiendo fuertemente cuando lo ve.
Él es la fuga de mi cuello, aun siento sus labios recorrerlo de punta a punta, despacio.
Él es la fuga de mi lengua, aun suelta su nombre seguido de un te extraño.
Él es la fuga del silencio de mi existencia, aun sigue haciendo mucho ruido.
Él es la fuga de mis Te Amo, aun sigo diciéndole lo mismo en secreto.
Él es la fuga de mis ganas, aun después de haberse ausentado no las he recuperado.
Él es la fuga de mi vida, difícil de vivirla con una ausencia y un vacío del tamaño de dos océanos, con un corazón roto y un alma llena de fugas.
Él es la fuga, la fuga por la que mi vida no continúa, la fuga por la que he sangrado y he llorado, he perdido vida y tiempo.
Una fuga tan pequeña pero tan significativa, la fuga que me ha consumido los últimos meses y a pesar de haber disfrutado ser consumida por un amor tan poco real, ahora debo empeñarme en reparar y sellar aquella fuga para que nunca más se me vaya la vida por ese pequeño orificio.