A Bernardita le gusta despertarse por las mañanas escuchando los pájaros cantar y ver las mil margaritas asomadas por su ventana. Es un momento en el que desearía que dure para siempre, pero es tan solo un instante. Un instante que llega para quedarse y así recordarlo tantas veces quiera.
Así sucede con todo...de las cosas mínimas que hacen la diferencia. Y ahí es cuando Bernardita se da cuenta, que son los pequeños momentos de la vida en el cual quedan grabados en sus retinas, reproduciéndolos una y otra vez. En ellos, encuentra el sentido, como el abrazo de mama, el escuchar de una amiga, tomar un té acompañada, disfrutar una canción, leer un buen libro y tirarse bajo el sol.
Entonces es ahora cuando lo “pequeño”, se vuelve inmenso.