Segunda semana de marzo.

Entré al baño de chicas de la oficina, topándome por casualidad con una de las jefas de producción.
Le salude tímidamente y me atreví a preguntarle si iban a cubrir el evento que tanto me interesaba para hacer una conexión en directo para el programa.
- Creo que sí, pregúntale al chico de los pendientes.
Me quedé en silencio un momento. Supe de inmediato a quien se refería pero sin pensarlo ni meditarlo hice cómo si no supiese quién era.
-Moreno, con barbita…
-Aah, ¿el de tatuajes?
Ella suspiró aliviada y movió la cabeza en signo de afirmación .
En cierta manera sentía curiosidad por conocer al chico de la figura de tatuajes y pendientes. Su forma de vestir me encantaba pero soy muy tímida y no me había atrevido a mirarle bien la cara, así que por fin podría verle mejor.
Salí y di vueltas por la oficina, pasando entre periodistas nerviosos y ordenadores sobrecalentados. En realidad era un lugar bastante pequeño, este se encontraba a lo alto de un rascacielos. Me paré un momentos para así pensar que podría decirle...o si simplemente hablaría con él o no, hasta que él mismo apareció justo en frente pero esta vez no desvíe la mirada sino que la fije en su cara y me animé a hablar con él.
¿Y para que? Si lo hubiese sabido…
De inmediato me di cuenta que tenía los ojos más preciosos que nunca había visto, resplandecían dorados y me observaban grandes y brillantes.
Era cálido y cercano.
Y definitivamente me atrapo. Con perdida y sin retorno.