Este no va a ser un artículo acerca de tips, tops o relatos pequeños de amor. Simplemente será el comienzo de una breve historia, la cual podría ser verdadera o no, eso depende de ti, de lo que quieras creer.

Todo comenzó un domingo lluvioso de otoño, el día transcurría tranquilo, incluso hasta aburrido. Por eso, Elisa decidió salir a dar una vuelta a pesar del mal tiempo. Se puso ropa abrigada, cogió los cascos y emprendió un viaje hacia ningún lugar.

Ella solo caminaba, con la mirada en la nada y su canción favorita sonando en su Ipod, inmersa en sus pensamientos. ¿Acaso su vida tenía algún sentido? ¿Que la esperaba en el futuro? ¿Merecía la pena seguir adelante? Alzó la vista, se percató de que se encontraba sola en la calle, a pesar de que esa zona solía ser bastante concurrida, ahora simplemente era un desierto lluvioso. Decidió seguir, no darle importancia, en ese momento a ella solo laimportaban sus problemas, un gran error por su parte.

Solo pudo dar un par de pasos más hasta que alguien la cogió del brazo y la empujó contra la pared, pero en vez de chocar la atravesó. La lluvia se convirtió en sol, los edificios en frondosos árboles y la acera en hierba húmeda. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso estaba soñando? ¿Volviéndose loca tal vez? Miro atrás, con la esperanza de hallar la pared que anteriormente había atravesado tan misteriosamente, pero no encontró nada, solo más árboles. Definitivamente eso tenía que ser un sueño, no podría estar pasando de verdad... "Perdona pero tenemos que irnos, no puedo dejar que te encuentren" dijo una voz masculina detrás suyo. Se dio la vuelta y se encontró con un hombre joven, alto y fuerte. "¿Quién no puede encontrarme?" Dijo Elisa abrumada "No puedo darte explicaciones, tenemos que irnos" dicho esto la cogió del brazo y la condujo entre zarzas y arbustos a una especie de cueva en la cual yacía un todoterreno. Se montaron y comenzaron a atravesar el bosque en silencio.

Elisa no se atrevía hablar, en el fondo ella todavía se intentaba convencer de que todo era un sueño, de que esto no podría estar pasando. De todas formas se propuso dejarse llevar y dejar que el sueño tomase las riendas… pero se le hacía imposible, ella necesitaba tener el control de su vida, no sabia dejarse llevar, eso solo traía problemas. Por eso, al fin se decidió por exigirle alguna explicación al chico, pero un ruido ensordecedor interrumpió su lucha interna y el coche comenzó a dar vueltas sobre sí. Algo había chocado contra ellos. Elisa abrió los ojos, estaban boca abajo, la dolía la cabeza y la pitaban los oídos; notaba como un líquido se deslizaba por la frente, era sangre. "Mierda. Ya están aquí"

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