(Fuente de la Imagen de Portada: http://rebloggy.com/post/scary-art-depression-sad-suicide-creepy-anxiety-sigh-dread-nervous-loneliness-mi/64821357646)

Una oportunidad de borrar el pasado.

Si tuvieses en tu mano la fórmula para borrar recuerdos que obstaculizan el logro diario de tus metas, ¿lo pondrías en práctica para olvidar? La mayor parte de mi tiempo me pregunto si vale la pena hacerlo: olvidar recuerdos que solo deprimen o destrozan. Tal vez sin aquellas cicatrices uno no sabría bien cuáles son sus límites y cuáles no. Tal vez olvidar es malo en un cierto punto. ¿Qué caso tendría tener que olvidar las lecciones que nos dejaron esos recuerdos, esos errores, esos hechos del pasado? Aprendemos de nuestra experiencia, aprendemos de lo que nos rodea, aprendemos de los demás. Tal vez el pasado a uno lo persiga siempre, pero no por hacernos recordar lo inútiles que fuimos en ese entonces, sino para recordar que aprendimos a no ser como antes, a no equivocarnos de nuevo, a no rendirse otra vez…

¿Pero qué clase de pensamiento es ese? Tengo el poder de olvidar todos esos malos recuerdos de mi vida. Tengo el instrumento que me podría liberar de todo ese peso que sigo arrastrando. Éste secreto lo tenía guardado en el closet de mi anterior casa, de mi anterior vida, pero jamás se me había cruzado por la cabeza el tener que usarlo en mí misma. Corro el riesgo de olvidar toda mi vida y quedar como un vegetal o morir, pero a la vez podría seleccionar recuerdos de mi mente; y ese era el punto, el poder seleccionar recuerdos para luego eliminarlos. Era interesante el mecanismo por el cual funcionaban esas gafas de electrochoque. El sistema operativo de aquella tecnología estaba adaptado para el control de impulsos nerviosos mediante el choque electromagnético que se programaba de forma manual hacia las neuronas seleccionadas. Las únicas veces que lo vi en funcionamiento fue sobre un mono de laboratorio y un científico implicado en el proyecto. Tal vez el poco éxito que tuvieron estas gafas terminó por darle final a la carrera de aquel doctor de neurología, pero había hecho un gran avance en biotecnología cerebral. Al menos el mono tuvo resultados positivos, aunque el doctor no pudo ver los resultados finales y oficiales por cometer la imprudencia de apresurar el uso sobre un humano, o sea él mismo.

Entonces… ¿para qué guardar malos recuerdos si puedo deshacerme de ellos ahora mismo? Y si muero será decisión de ésta maquinita inteligente, no será la mía. Aun así soy consciente que el resultado será mortal para mí. No me cabía la duda de que ese electrochoque podría electrocutarme como lo hizo con aquel científico apodado “el genio loco”. Y tampoco podría llegar a creer que todo podría salir bien hipotéticamente hablando. Tal vez mi verdadera intención es apagar mi mente, o tal vez la otra intención oculta es la desesperada búsqueda de una nueva oportunidad. Pero si quisiera una nueva oportunidad, ¿por qué me siento tan inútil? Las personas que no son útiles en ésta vida no deberían estar vivos ni tener otras oportunidades; sólo son un estorbo y yo soy uno de ellos, un estorbo más, ¿no?

¿Qué haría una persona inútil además de estorbar? Exacto, complicarle la vida a las personas que sí son útiles, como a mi familia, a mis amigos, a todos los que quiero… Sólo fui un estorbo para ellos, y jamás podré devolverles lo que perdí por ser una inútil. Compliqué las cosas cuando lo único que debía hacer era salvarlo, y no logré hacerlo.

No lo pensaré más y me pondré esas gafas.

Mis manos temblaban y sudaban frío. El espacio de aquel cuarto me volvía loca, me agobiaba. Estaba tan cansada de todo, tan cansada de no poder hacer nada más que estar sentada en un rincón de la habitación mirando aquellas gafas que podrían acabar con mi sufrimiento. Aquella casa tan vacía como yo, sería testigo de mi último suspiro de vida, de mi último aliento, de mi último latido.

Ya no había vuelta atrás. Me había puesto las gafas. Hice los cambios manuales sin leer casi nada de las advertencias que aparecían en un lado de la lente. Apreté el botón de “Finalizar” y luego de un cosquilleo, todo se apagó.