El día de hoy quiero hacer el articulo en español.
El Martes 19 de Septiembre parecía un día cualquiera: asistiría a la escuela, tendría mis clases, presentaría mis exámenes y regresaría a mi casa como de costumbre.
Resultó no ser así.

Era la penúltima hora de clases y tocaba exámen. Lo terminé rápido así que fui afuera a esperar a que los demás terminaran y dieran el toque de la siguiente clase.
Me senté a leer en mi lugar favorito de la escuela. Comencé a sentirme mareada, lo cual al principio parecía algo "normal", a veces me mareaba unos segundos. Pero el mareo se había prolongado. Ya no sentía que mi cabeza daba vueltas, sino que parecía rebotar.
Me levanté de mi lugar y traté de buscar un lugar seguro. Las rejas de la cafetería y las sombrillas del lugar en donde estaba comenzaron a moverse y a tronar de forma horrible. El cartel que anunciaba mi escuela se movía de forma impresionante que creía que se caería sobre nosotros. Los profesores y alumnos corrieron hacia las zonas seguras con el ceular en las manos tratando de comunicarse con sus familiares. Yo hacia lo mismo, el pánico comenzaba a emerger en mi al sentir la tierra temblar.
El temblor cesó después de unos segundos que parecieron eternos. Me sentía aliviada con saber que nada en la escuela se derrumbó y que todos estaban bien; hasta que escuché el sonido de las sirenas a lo lejos que me hicieron reaccionar. Me preocupé por mi familia, mis padres estaban cerca del centro de la cuidad, donde se habían derrumbado y sufrido daños muchos edificios y mi hermana se encontraba en el segundo piso de su escuela.
No podía comunicarme con ninguno de mis padres y comenzaba a crear horribles escenarios donde me avisaban que ellos estaban enterrados y posblemente muertos bajo los escombros. Afortunadamente no fue así, pude contactarme con ellos por mensaje minutos después del sismo.
Todo era un caos afuera: tráfico, daños estructurales, fugas de gas, etc. y solo eso era en el Estado de México.
Mi papá llegó por mi hermana y por mi tarde, pero se encontraba bien al igual que mamá que también regresaba a casa.
Las noticias, y en especial las redes sociales, se llenaron de imágenes impactantes y videos que te daban escalofríos verlos por la escandalosa alarma, los girtos de desesperación y cosas rompiéndose y cayéndose.
Resuta que ese Martes 19 de Septiembre no fue un día común como los demás. No fue solo el aniversario para conmemorar a las victimas que habían muerto ese mismo día hace 32 años, fue revivir ese momento para muchos y aprender para otros.
Se nos ha tachado de ser gente ratera y huevona, pero, amigos, cuando un hermano está atrapado entre los escombros luchando por su vida, cuando no tiene que comer, cuando ha perdido a su familia, su hogar; todo, nos unimos para salvarlo, para darle alimentos, para brindarle un hogar.
Me siento orgullosa al saber que mi gente es solidaria; que aunque no tenga nada lo da todo y está dipuesto a sacrificarse por salvar la vida de un niño, padre o mascota.
Mi querido México, eres tierra de héroes sin capa... y algunos de 4 patas. Doy gracias por haber nacido en un país tan chingón como lo eres tú.
Gracias a todos los que apoyaron y no olvidemos que, así como nos estamos ayudando en estos momentos debemos hacerlo siempre, No importa si tu apoyo fue grande o pequeño, lo que cuenta es ver por el otro y no esperar nada a cambio.
Se que las cosas mejoraran y podremos ser un México mejor con mejores cuidadanos. No pierdo la esperanza que así será.