Vivirlo fue algo que jamás olvidare…

Justo la mañana del diecinueve de septiembre de 2017 estuve presente en la conmemoración del 32 aniversario del sismo de 8.1 que sacudió a la entonces Ciudad de México, la plaza de solidaridad ubicada donde se encontraba el hotel “Regis” que fue víctima de dicho sismo, decorada con coronas de flores, bandera a media asta, el toque de silencio y el minuto con las sirenas sonando en él.

Grabaciones sonando de fondo. Estremecedor.

A la una de la tarde estaba en mi salón de clases como cualquier estudiante en la ciudad. Todos pensando en que haríamos cuando llegáramos a casa o al día siguiente sin siquiera darnos cuenta de lo que estaba por venir.
El piso comenzó con un movimiento trepidatorio tomándonos apenas menos de cinco segundos en reaccionar al mismo tiempo que la alarma sísmica sonaba en las calles. La lealtad y cariño más que nada me retuvieron a esperar a la que ya considero como una hermana, con el tiempo encima fue difícil poder salir de la estructura… apenas del salón ubicado en el primer piso.

Afortunadamente habíamos estado recibiendo pláticas de nuestros maestros diciéndonos como teníamos que reaccionar, como podríamos salvar nuestra vida en esa situación. Lo primero que hice fue aferrarme a una columna, jalando la mano de mi amiga para que también se abrazara a ella. Tome las manos de mis compañeros pegándolos a las paredes para que dejaran de moverse por la magnitud, la escuela temblaba como gelatina, podía escuchar los gritos de los que intentaban bajar las escaleras, los árboles que se veían por las ventanas se sacudían que parecía eterno… llegue a pensar que todo terminaría ahí.

Cuando se calmó un poco, apreté su mano con la mía para salir lo más rápido que pudiéramos. Esquivando a la gente aun presa de los nervios, paralizándose, en shock. Al llegar a la calle los semáforos se balanceaban y las personas se alejaban lo más que podían de los edificios todavía en movimiento. La abrace, pensando lo peor con lágrimas en los ojos.

Volví a respirar al sentir que cesaba lentamente, mis amigos lloraban en brazos de otros. El sonido de las ambulancias se hizo notar apenas pasaron unos minutos y todos buscamos la manera de localizar a nuestros seres queridos, de regresar a casa.

La ciudad estaba en silencio, la tensión invadía el aire y las imágenes de lo que había dejado a su paso comenzaron a aparecer en los medios de comunicación. Suficientemente fuerte para algunos ojos, derrumbes, incendios, socavones, heridos. Los vidrios de los granes rascacielos en el suelo.

Esto me demostró la fuerza que tiene la naturaleza. Quizá quiere decir algo porque de 364 días que podría haber sucedido, sucedió el mismo día que hace 32 años.

Una experiencia para recordar, ahora solo nos queda levantarnos como siempre lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo.

Menos de dos semanas para que la tierra se removiera de nuevo debajo de nosotros.

Soy Liss, tengo 17 años, mexicana y viví el sismo de hace ya casi tres días. Espero que las personas se detengan a leer esto, de alguna manera quería expresar lo sucedido desde mi punto de vista. Gracias.

Ahora más que nunca cantemos y no lloremos porque así se alegran los corazones.
...un soldado en cada hijo te dio...