Para nadie es un secreto que la presión social nos ha llevado a ser lo que somos hoy día, una mezcla de humanos sin humanidad que queremos aparentar algo que no somos para agradar a personas que ni nos toman en cuenta.

Lo cierto es que no somos ni la sombra de lo que aparentamos tener o ser por las redes sociales, creamos la ilusión de ser más de lo que somos y eso aumenta las expectativas de las personas que nos quieren conocer, en la misma proporción que aumentan las expectativas de nosotros hacia aquella persona que nosotros queremos conocer.

Por lo general nos llenamos la cabeza de un estereotipo y cuando encontramos una persona con características similares de la persona que quiero que este con nosotros, a pesar de ser lo suficientemente buena no está al nivel de las expectativas creadas.

Somos infelices porque nos imaginamos cosas que quizas nunca sucederá, porque creemos que alguien llenara por completos nuestras expectativas y nuestros estereotipos y muchas veces no nos detenemos ni siquiera a pensar que nosotros no llenamos ni cuarta parte de las expectativas pero aún así esta ahí solo porque somos lo único que quiere.

Quizás para ser feliz hay que dejar a un lado las altas expectativas y disfrutar de lo lindo que una persona pueda ofrecerte.