Me causabas indiferencia, no dejabas de revolotear, parecías un pájaro encerrado en una caja de cristal, no dejabas de rebotar. Siempre pendiente estabas y eso a mí me ponía tan mal, no sabía qué hacer para que le vayas a aullar a otras lunas, a iluminar otros cielos, a llenar otras galaxias. Siempre estabas cerca, hasta podía sentir tu respiración. No podía ni explicar lo que ya no sentía por vos. Siempre atento a cada movimiento, recordándome que eras poseedor de ese amor tan excepcional. Me causabas hasta temor. Trataba de librarme, esconderme, pero vos eras más fuerte, seguías cada rastro que yo dejaba sin querer. En cada encuentro casual vos veías una cita, mientras que yo, entraba en pánico. ¿Para qué me iba a encerrar en vos, sabiendo que podía caminar libre?
Años pasaron en los cuales nuestros caminos no se iban a encontrar. Cuando yo te quiera, vos no me vas a querer más. Idas y vueltas. Amores entre medios que nos hacían distanciar. Indiferencias inventadas para lograr una imagen crear. Palabras secas que nos hacían a nuestros sentimientos ocultar. ¿A quién se le ocurrió que estaba canchero eso de quedarse con la dignidad? ¿Es verdad que a veces es mejor que ciertos amores se mantengan en platónico? Estamos en la edad perfecta de quedarnos con la culpa, no con las ganas. Si pudiera darle un consejo a mi yo del pasado, sería el siguiente, el corazón es sabio, y cuando se nos sale del cuerpo no es porque sí. Volve a los lugares que te hicieron amar la vida, que te demostraron que la misma no es ni blanca ni negra, sino que es de mil colores, y que cada momento cuenta.

¿Por que el alma es tan caprichosa? ¿Por que el amor es tan orgulloso? Tenía todo para ser feliz, pero claramente yo no lo sabía. Aunque seamos diferentes, opuestos y estemos distantes. Aunque seamos instantes. Espero que no nos dejemos llevar por la simple apariencia, ya que nuestro amor se basa en no coincidir. No te vayas, porque el incendio que causaste en mí no lo causa cualquier persona en cualquier lugar.
Pensé que la alarma que activaste en mí, era la de un simple simulacro, y me convencí a mí misma de que no eras lo que necesitaba. Estaba cegada, negada. Vos no procuraste enamorarme despacito. Te hundiste en mí, te zambulliste como si mi corazón fuese una pileta, y te quedaste nadando allí, recorriendo cada cavidad. ¿Cómo describir a un sentimiento tan naturalmente excepcional?
Ahora no puedo evitar recordarte. Creo que es porque en el afán de olvidarte, te convertí en cenizas, pero no tuve en cuenta que el frasco tenía un agujero. Cada verso que leo me hace acordar a vos. Vos sos los versos. Pero el problema no está en el hecho de que estás presente en mí, sino que el problema está en el hecho de que vivo enamorada de un recuerdo, de un gesto, de una sensación. Y así, es como te idealizo. Transcripto en mi adn estas, tatuado en mi piel e impreso en mi memoria. Cada vez que alguien se atreve a tu nombre llamar, mi corazón salta, y mi cerebro colapsa. El mismo es como un circuito, y con tu llegada cortaste una conexión, pero, aunque no lo creas el dilema no es ese, sino que ahora no me andan las demás conexiones como consecuencia de esa primera cortadura. Entro de nuevo en ese juego metal, que vos tanto disfrutas. Lo único que quiero es enterrarme en vos. Cometí el error de en tu boca adentrar. Qué locura cometí. Con la llama de tus labios ardí. Alejándome voy a enloquecer. ¿Por qué no me quede impregnada en vos? Bésame despacito, sin apuro, la vida ya va muy rápido como para que nosotros corramos también.
“No sé, a veces pienso en nosotros, en todo lo que vivimos, en todo lo que te quise, que se yo, sé que vamos a terminar juntos”
Solo vos y yo podemos estar distantemente juntos. Otra vez la poesía logrando poner en menos de un simple renglón miles de sentimientos. Tengo todo para arriesgar y no puedo esperar. Llévame a todos lados con vos, aunque no vayas a ninguna parte.
Pero lo triste de este momento, es que debo pasar mi tiempo fingiendo que hay otros en mi vida, que no eres solo tú el que eclipsa mi sol. Solo eres tú, mi locura, mi claridad y también mi oscuridad. Sos la eternidad, y la instantaneidad, sos la vida y la verdad.
¿Por qué me veo obligada a fingir? ¿Por qué me importa tanto lo que pienses sobre mí? Lo que yo sentí por vos fue puro, sincero, fue algo real. ¿Será que me preocupa demasiado la tetera llenar? Nosotros no tenemos un límite, somos humanos, y estamos destinados a sentir hasta que dejemos de serlo.
Me duele el hecho de que estés con otra. Tan solo imaginar que no soy yo la única a la que miras, la única a la que acaricias, la única a la que aprecias. En todos lados te siento, siento tu ausencia, pero al mismo tiempo, te siento tan presente. Ocupas todos mis pensamientos, siempre estás en donde yo quiero, diciendo lo que sabes que he de gozar. Tendrías que dejar ese hábito de hacerme tan mal. De la nada te presentas, mi cabeza volas, y luego sin decir más te vas. No te recomiendo este juego jugar, porque cuando vos me quieras, yo no te voy a querer más.