Es una lucha constante por alcanzarla todos los días, cuando debería ser parte de mí.
Pero hay momentos en los que olvido todo, olvido por lo que estoy luchando y ahí es cuando soy inconscientemente feliz, muy feliz, porque solo brota de mí y fluye.
Momentos como cuando te veo sonreír, escuchar música alternativa suave a las 3:00 am, porque si soy nocturna, no de las que se emborrachan, si no de las que se entretienen viendo la luna y las estrellas, una taza de café con un libro en mano observando las gotas de lluvia avanzar hacia abajo en el vidrio pretendiendo que compiten en una carrera, coger el pincel y solo dejar fluir mi imaginación, levantarme pensando que forma tendrán las nubes ese día ,contar los lunares visibles de tu cuello cuando te capto distraído, escuchar a un viejo sabio dar consejos, fumar cigarrillo en un día melancólico a la orilla del mar, enfocarte en los atardeceres, respirar el aire puro que me acaricia la cara cuando corro a mil kilómetros por hora sin creer que no existen los limites, disparar con el estómago con las personas correctas, capturar momentos que solo se viven una vez, ver el amanecer y pensar que como puede el cielo ser capaz de coger esos colores, esperar el arcoíris después de una fuerte tormenta, debatir sobre el origen de la vida, recostarme en medio de la nada eh imaginar que puede haber más allá de mi esfera, de mi galaxia, de mi infinito, de ti.

-Génesis vargas