El día se apagó y la noche lloro con migo

Hasta las estrellas pudieron sentir mí dolor

Sus manos se tornaron blancas y frías

Y su corazón dejó de latir

Mí mente decía esto es todo

Pero mí corazón no lo quería admitir

No era el momento

Tampoco el lugar

Aún nos quedaban sueños por seguir

Promesas que cumplir

No podía dejarte ir

Entonces escuché que en un lugar lejano casi inexistente

Los ancianos solían decir

Que en el oeste se encontraban las ciudades de los muertos

Y me dirigí hacia allí

Con los pies desnudos y los ojos en el cielo

Cargando su cuerpo pálido en mis brazos

Hasta llegar a las puertas de algo que se parecía un poco al cielo y un poco al infierno

Las puertas estaban entreabiertas

Di un paso hacia delante y una luz apareció frente a mí

No podría decir que era parecía un ángel o un ser de luz

No lo sé con certeza

pero en ese momento solo podía pensar en el chico en mis brazos

La palidez en su piel y lo frío que se tornaba a cada instante

Lo mire y le dije que no podría detener a un hombre enamorado

Con sueños que seguir

Y promesas que cumplir

El ser de luz tocó mí cabello y cerró los ojos

Su luz me cegó y cerré los ojos

Al abrirlos paredes blancas

Una camilla de hospital

Y un chico de ojos verdes tomando mí mano

Su piel ya no era pálida y sus manos recuperaron esa calidez especial

Lo miré a los ojos y sin mediar palabra le confesé

No era el momento

Tampoco el lugar

Aún nos quedaban sueños por seguir

Promesas que cumplir

No podía dejarte ir