La última vez que vi a mi mamá, fue a los 20 años.

Se la habían llevado al hospital por que de nuevo le habían dado ataques, creí que era como las últimas veces, se la llevaban pero siempre regresaba, yo ya sabía lo que tenía que hacer, arreglar su cama, lavar su ropa, preparar todo para que a su regreso estuviera cómoda. Nunca llegué a imaginar que no volvería.

Pasaron dos días en los que mis tíos nos estuvieron diciendo que todo estaba bien, que ella estaba mejorando, siempre mintiendo.

Era jueves, cuando nos dijeron que nos tendríamos que despedir de ella. En ese momento mi mundo se destrozó,¿Como le dices a una chica que se despida de su madre?, ¿Como le explicas que nunca la volverá a ver?
Todo pasó muy deprisa, cuando lo noté ya estaba en el hospital esperando mi turno para poder verla.

Ya antes la había visto mal. Pero nunca pensaba en eso, quería ser positiva para ella, no me parecía justo llorar cuando era ella la que estaba peleando contra su enfermedad. Siempre la veía llena de vida, de alegría, llena de Dios, con una fe tan fuerte. Pero un día no la vi así, la vi débil, cansada; y pensé "en cualquier momento puede morir". Me quité esos pensamientos.

Entré en la habitación y allí estaba ella, recostada. Tan hermosa como siempre. No sabía que decir, mi mente se había quedado en blanco. No quería llorar, no iba a permitir que la última vez que me viera estaría triste.

Tomé su mano, no quería olvidar como se sentía y... solo empecé a hablar. Dije todo lo que pude con la esperanza de que si me escuchaba, pudiera sonreír. No tengo idea de lo que pasaba por su mente. Quería ser fuerte, nunca puse tanto esfuerzo en algo. Para cuando me di cuenta, mi tiempo había terminado.

Al siguiente día, nos avisaron que la traerían de regreso, que ya solo estaban esperando. Creí que estaba preparada, creí que podría aguantar todo.

La bajaron del coche, y solo la pude ver hasta que la acomodaron en su cama, para entonces ya había muerto. Al parecer se espero a llegar a la casa para descansar, no quería estar en el hospital.

Al verla, me quebré....

Al instante me puse a llorar, no sabía que hacer. Quise abrazarla, moverla, decirle que abriera los ojos, que despertará, que me hablara.
Pero eso no sucedió.

Parecía dormida, como si en cualquier momento pudiera despertar, y seguir su vida con normalidad.
Tenía tanto miedo, no quería olvidarla, no quería olvidar su voz, su tacto, su cara. No me imaginaba mi vida sin ella.

El día de su entierro, me di cuenta de que ya no podía hacer nada, de que todo había acabado.

Después de eso, no recuerdo mucho... no estaba consiente de mis acciones...me pase un mes llorando, y hubiera querido quedarme en mi soledad un poco más. Pero la vida no me dejo, la sociedad me obligo a avanzar, a seguir con mi "vida". Y todas aquellas personas que el momento me dijeron que estarían para mí, desaparecieron.

Desde entonces mi vida se torno gris, y hasta el momento aún le pido a Dios que me de la fortaleza de poder seguir adelante, de volver a encontrar el color que la vida nos da, aquel color que mi mamá diariamente me brindaba.

Y por si no lo mencione... . El nombre de mi mamá era Tere, pero yo le decía Teresita.