Capitulo 2

Comienzo a abrir los ojos, lo siento muy pesados, escucho algo golpeando la ventana, abro los ojos rápidamente sin importar que me queme la luz del sol y me levanto. Estoy en mi cama, volteo a todos lados en busca de algo, aunque no sé de qué ¿Acaso había sido un sueño? El ruido que escucho es solo una rama del árbol golpeando la ventana, salgo de la cama y empiezo a caminar hacia la puerta antes de acercarme más volteo a observar el reloj que marca que son las 11:00 am, nuevamente me acerco a la puerta, pero antes de tomar el pomo…

- AHH! – suelto un grito junto con alguien más.
- Babosa ¿qué tienes? Me asustaste – me grita, era mi hermana quien antes de tan siquiera tomar el pomo, ella abrió la puerta de un solo golpe asustándome en el acto.
- Tu idiota ¿crees que a mí no? ¿No sabes tocar? – le digo con la mano en el pecho.
- Te estoy tocando desde hace 3 minutos y tú no contestabas ¿Se te pegaron las sabanas? o ¿Qué? - me pregunto muy molesta y con el seño fruncido.
-Sí, bueno es que no pude dormir bien anoche – digo algo nerviosa por recordar lo sucedido anoche.
- ¿Qué? Acaso me extrañabas - dijo mi hermana con una ceja alzada y una sonrisa algo prepotente. – bueno en fin, tía Celeste hablo dijo que su estúpido jefe no la dejara venir hasta que el trabajo este finalizado y bien realizado.
-¿QUE? ¿Por qué rayos no se consigue una…? Aff – suspiro y contengo toda la furia que quiero dejar salir.
-Tranquila, mi tía me dijo que te pondrías así, así que ella te envió esto para que compraras algo en los días que nosotros no vamos a estar - dijo mi hermana entregándome un sobre… espera ¿Qué?
- ¿Ustedes?-pregunté, ¿Como que mi hermana no iba a estar en la casa? -¿Cómo que ustedes? ¿Tu a dónde vas? - pregunto un poco enojada.
- Si, ¿Acaso ya lo olvidaste? En la noche me voy de viaje de fin de año que hacen a los de tercero – me dijo algo molesta por mi pequeña amnesia.
-¿Po… por cuántos días? – pregunto intentando ocultar mis nervios.
-Es una semana y media – me dijo con una estúpida sonrisa en el rostro.
-¿¡QUE!? – ¿desde cuándo las escuelas se daban el lujo de llevar a sus estudiantes por casi dos semanas a un maldito parque de diversiones?
-¡Ay! Cálmate ni que me fuera a irme para toda la vida – me dijo mi hermana muy calmadamente, claro como a ella no le habían sacado el susto más grande de su vida anoche.
-¿Cuándo te vas? – tranquilízate tal vez cuando ella se vaya mi tía haya llegado a casa.
-Hoy en la noche, ¿No me escuchaste? – muy bien, definitivamente la vida me odia.

Observo como mi hermana se va a su cuarto encerándose en el, muy feliz de la vida, mientras yo solo me sumerjo en un mar de nervios.
Bajo a la sala, verifico que todo esté en orden, al parecer la persona que entro ayer no se había llevado nada todo está en su lugar, pero cuando regrese a mi cuarto note algunas marcas en mi puerta, supongo yo que fueron por los golpes que habían dado. Estuve verificando por una hora cada habitación de la casa pero no había nada, o más bien no faltaba nada. Incluso, de tan paranoica que estoy, cheque el cerro de la puerta de entraba, pero este no había sido forzado ni nada por el estilo.

¿Qué demonios voy hacer? La primera opción obvio no era decirle a mi hermana lo que paso anoche ni tampoco hablar con mi tía. Lo único que me quedaba era encerrarme bien en la casa cuando mi hermana se fuera y no hacer ruido. Durante todo el día estuve pensando en lo que haría si llegaba a ocurrir el mismo suceso de anoche que no me di cuenta de que tan rápido se me fue el tiempo. Mi hermana ya había arreglado sus cosas que iba a llevarse al viaje. Mientras miraba como mi hermana se preparaba para irse mis nervios aumentaban a cada segundo, podía escuchar el latir de mi corazón que me retumbaba en los oídos y en mi cabeza provocando que esta me punzara, mis manos estaban mojadas por el sudor, mi adrenalina estaba al máximo, sentía que en cualquier momento me desmayaría. Mi hermana por fin se despidió de mí dejándome completamente sola en casa.

- Bien Génesis, tranquila no va a pasar nada – me dije a mi misma tratando de mantener la calma.

La noche pasa de manera lenta, me encuentro en mi cuarto acostada en mi cama tapada con una cobija, no pude ni siquiera cenar algo, era una tortura para mí y no lograba dormir, me sentía como una niña indefensa que pensaba que en cualquier momento saldría un monstruo de bajo de su cama. Eran apenas las 12:00 de la madrugada, me sentía cansada mentalmente, pero aun así no podía dormir, temo que en cualquier momento empiecen a ocurrir los mismos sucesos que la noche anterior. En ese momento escucho el teléfono sonando desde la sala, empiezo a ponerme nerviosa, me cubro la cabeza y con mis manos me cubro los oídos intentando amortiguar el sonido.

Duro un minuto el sonido, me descubrí la cabeza esperanzada en que ya no volvería a sonar, pero en eso… casi me caigo de la cama cuando escuche el sonido de mi celular, un poco temblorosa tome el aparato y oprimí el botón para tomar la llamada.

- Di… diga – espere el momento en que alguien me respondiera.
- ¿Génesis? – reconocí de inmediato la voz de mi tía.
- Tía, eres tú ¿Cómo estás? – suspire más calmada e intentando relajarme para que mi tía no se alarmara.
- Bien, algo cansada, pero gracias a dios bien, solo llamaba para ver como estabas. Sé que tu hermana se fue hoy. ¿Comiste bien? ¿Por qué aun sigues despierta? ¿No puedes dormir? ¿Por qué no contestabas el teléfono de la sala? – dijo un poco preocupada, ahí venían las preguntas de madre desesperada… así que era ella la que estuvo marcando.
- Si tía, comí bien, estaba dormida pero me levante por el ruido del celular, no te preocupes todo está muy bien y no escuche el teléfono de la sala. – intente tranquilizarla a mi tía para que no se preocupara demasiado.
- oh, lamento haberte despertado, solo llamaba para decirte que me quedare una semana – me dijo más tranquila.
- Si tía, tomate tu tiempo y hazlo con calma, no te estreses. Yo estaré bien, ¿ok?– le dije intentando sonar calmada, porque me estaba poniendo demasiado nerviosa.
- Bueno te dejo dormir te veo en una semana, descansa – dijo para después escuchar el sonido del teléfono.

Estaba algo preocupada por mi tía, trabajaba mucho y en algunas ocasiones su jefe no le pagaba el sueldo correspondiente. En ocasiones de los gastos de la casa me encargaba yo, tal vez no tengo un buen trabajo en donde paguen bien, pero juntaba constantemente dinero del que mi abuela me daba, siempre me decía que lo ahorrara para si surgía alguna emergencia. Me volví a tapar para dormirme, pero antes de poder cerrar los ojos el celular había comenzado a sonar de nuevo.

-¿Qué pasa tía? ¿Se te olvido algo? – pregunte suponiendo que era ella ya que cuando me quedo solo me llama 18 veces al día cada 20 minutos. - ¿Tía? – volví a insistir tal vez no me había escuchado.
Pero solo pude escuchar interferencia en la línea, pensé que tal vez estaba en algún lugar en donde no agarraba bien señal, pero en ese momento…
- Génesis – dijo una voz totalmente desconocida para mí, parecía la voz de un hombre.
- ¿Quién habla?- pregunte con la voz un poco temblorosa, no era mi tía y no reconocía en lo absoluto esa voz.
Estuvo por un momento en silencio ni yo ni la voz decíamos nada hasta que…
- Te estoy observando – dijo aquella voz en tono burlón.

Salto de mi cama tomo el pomo de la puerta y se atasca, no puedo abrir estoy desesperada, intento no voltear hacia la ventana pero es como si mi cuerpo no respondiera y por instinto volteo hacia ella.

- ¡Aahhh! – di el grito más fuerte que mis pobres cuerdas bucales pudieron dar y me quede pegada en la puerta.

Observo una figura a través de la cortina, no se mueve solo esta parada ahí, observándome. Muevo mi mano intentando alcanzar el pomo de la puerta para poder abrirla y salir de ahí, pero el pomo sigue atascado, lo único que hago es seguir observando la sobra. La persona que está del otro lado de la ventana levanta su mano dirigiéndola hacia la ventana y empieza a abrirla por completo. Aquella sombra ahora se encuentra dentro de mi habitación y empieza a caminar dirigiéndose hacia mí y yo sigo en mi intento fallido porque la puerta abra, en un momento de frustración golpeo la puerta haciendo que esa por arte de magia se habrá y salgo corriendo de la habitación.

Corro escalera abajo, pero en una mala pisada caigo rodando por la escalera, nunca me habían gustado los juegos mecánicos de los parques de diversiones y odiaba con mayor razón aquel juego en donde te daban vueltas estando parada una vez me subí y cuando baje lo único que salió fue el almuerzo de la mañana, mi hermana se burlo de mi después de eso, así me siento en este momento, llego al último peldaño de la escalera y me pego en la cabeza contra lo que parece ser la mesita de mi tía. Sin importar el dolor de mi cabeza me levanto para dirigirme hacia el teléfono y llamar a la policía, pero al momento de levantar la bocina me encuentro con que el cable del teléfono está roto, comienzo a entrar en pánico, me dejo caer de rodilla, estaba a punto de resignarme y que pasara lo que el destino quisiera. Pero no sé de donde agarro fuerzas para intentar ponerme de pie y salir corriendo por la puerta, pero en el momento en que me pongo de pie volteo hacia atrás observando como aquella sombra estaba parada junto a mí. Mi respiración se agita y empiezo a temblar, mi garganta esta saca pareciera que mis glándulas han dejado de secretar saliva porque siento mi boca totalmente seca.

Observo aquella sombra observándome y veo como sonríe de una forma tan aterradora que de mis ojos comienzan a caer lagrimas y comienzo a temblar. Quiero gritar, pero mi voz no sale, como si alguien tuviera su mano en mi boca, evitando que yo gritara… un momento ¡Alguien cumbre mi boca con su mano!

-¡mmm! –intento gritar pero la persona que está detrás de mi me lo impide -¡mmmm! - por más que me intento liberar esa persona es más fuerte que yo.

En eso noto como aquella sombra que estaba delante de mi comienza a retroceder lentamente, como si huyera de algo malo. Entonces comienzo a angustiarme, ¿Quién es la persona que está detrás de mis? Cuando vuelvo a mirar así el frente la sombra se ha marchado, no la veo por ningún lado, pero aquella persona sigue sosteniéndome. Su mano derecha pasa alrededor de mi cuello ejerce presión pero sin llegar a ahorcarme o hacerme daño y su mano izquierda sigue en mi boca, evitando que yo grite. Intento moverme pero no puedo ¿Qué me harán? Tal vez planea torturarme y después me matara, muchas formas de morir cruel y dolorosa pasan por mi cabeza.

- No grites, no te voy hacer daño – dijo una voz grave pero amable y algo ¿Atrayente?

Perfecto Génesis, ya te volviste loca, ¿Cómo rayos se te va parecer atrayente alguien que tal vez te va a amenazar o a matar? en serio tú no tienes remedio… bueno, por lo menos solo la voz.

- Quitare mi mano, pero tú no vas a gritar ¿Entendido? - me dijo de forma calmada.

Yo solo asentí con la cabeza, obvio no sabía si lo cumpliría pero conociéndome soy tan gallina que lo único que haría es estar petrificada. Siento como aquella mano empieza a aflojar el agarre de mi cuello y como lentamente empieza a quitar su mano de mi boca. En el momento en que sus manos están lejos de mí me levanto instantáneamente y corro escaleras arriba. Me sorprendo a veces a mí misma, corro por el pasillo hasta llegar a la puerta de mi habitación, no alcanzo ni a abrir la puerta cuando él me detiene tomándome del antebrazo, caigo de rodillas con el sosteniéndome mis brazos hacia atrás inmovilizándome de nuevo.

- Bueno, se me olvido aclararte que tampoco corrieras, por lo menos eres buena chica al hacerme caso y no gritar – me dijo sin ningún tipo de exaltación.
- Por favor, no voy a decir nada, si quiere llevarse las cosas de valor hágalo pero no me haga daño–digo intentando no llorar.
- Pero Génesis, yo no quiero hacerte daño - dijo en tono que me parecía una persona prudente… o al menos en su voz.
- Entonces ¿Qué es…? - un momento… que acaba de decir. “Génesis”

Mi nombre, ¡El acaba de decir mi nombre! Pero como rayos lo sabe. Intento calmarme, estuve a punto de gritar y empezar a pelear, pero no estoy en una posición como para exaltarme y forcejear.

- ¿Qué? ¿Cómo…? -estuve a punto de hacer una pregunta pero él me interrumpió antes de que terminara.
- ¿Cómo se tu nombre? Me gustaría responder a tu pregunta pero, es hora de dormir Génesis – cuando finalizó su oración sentí un fuerte golpe en mi nuca.

Caí al suelo intentando no desmayarme, él sé para delante de mí y yo alzo mi cabeza lo más que puedo alcanzando a distinguir dos zafiros, pero en un intento por hablar todo se vuelve obscuro.

“- Génesis, tengo una pregunta para ti –
- Dime abuelita -
- ¿Crees en los ángeles? –
- claro que si abue, ¿Por qué me preguntas eso? –
- porque cuando yo me valla me convertiré en una ángel para cuidarte –
- Pero ¿A dónde vas a ir abuelita?-“

Escucho el sonido de una campana, pero no logro identificar que es, se escucha muy lejos, aunque el sonido comienza a aumentar. Abro instantáneamente los ojos al recordar el despertador.

- ¡Génesis! – escucho a alguien que grita mi nombre y caigo de la cama… wow estoy en mi cama.
- Maldición – maldigo a aquella persona por haberme asustado y se quién diablos es.

Salgo de mi cuarto, no sin antes recordar lo sucedido anoche. ¿Quién demonios habrá sido aquella personas? Realmente cumplió su palabra, no me hizo ningún daño, además gracias a él la sombra se fue, pero aun así no debo de confiarme tal vez solo quería engañarme para después hacerme daño.

- ¡Génesis! – vuelve a gritar mi nombre.

Corro por el pasillo y bajo las escaleras lo más rápido que puedo, antes de ir a la puerta verifico el cable del teléfono, pero cuando levanto la bocina me encuentro con que el cable está intacto, no estaba roto o dañado. ¿Qué demonios está pasando? ¿Sera que tal vez me estoy volviendo loca y solo alucino? Creo que necesito ir a que me revisen.

- ¿Qué día es hoy? – Me pregunto y voltee a ver el calendario – domingo – digo mientras sigo mirando la fecha pero en eso.
- ¡Génesis! –vuelven a gritar.
¡Oh! Es verdad se me olvido corro hacia la puerta tomo el pomo y abro la puerta.
-Vaya esta que al fin abres – dijo algo molesta y entrando sin permiso como siempre.
-Sí, Hola Violeta gracias por preguntar, estoy bien ¿Tu también estas bien? Qué bueno me alegro – dije en tono sarcástico a mi mejor amiga de la infancia.
- Lo siento Génesis, es que me asustaste, no abrías la puerta pensé que te había ocurrido algo, ya casi me haces querer derivarla – me dijo Violeta en tono de preocupación y algo enojada.
-Lo siento, es que anoche no pude dormir bien - dije aun recordado lo sucedido anoche.
-¿Qué paso? ¿Pesadillas acaso? – me pregunto con una ceja levantada.
- Espero que haya sido eso – dije en un suspiro y sentándome en el sillón de la sala.
- ¿Qué paso? – me pregunto muy preocupada y sentándose a mi lado.

Vi la mirada de mi amiga y se veía realmente mortificada, no quería que se preocupara mas por mí de lo que ya lo hacía constantemente.
Siempre fui de las personas que necesite de alguien para poder defenderse de algo o alguien, bueno hasta la fecha sigo siendo así la mayoría de las veces, cuando recién entre a la escuela primaria, yo era la burla del salón. Siempre fui rara en cierto aspecto, solo me la pasaba leyendo libros o escuchando música, nunca hablaba con nadie, era la aislada nadie parecía notar mi presencia, pero era porque a mí me gustaba ser y que fuera así, pero llego un memento en el que las personas empezaron a notarme y comenzaron las burlas y los insultos, nunca me importo realmente solo eran palabras y sonidos, pero en una ocasión me llegaron a agredir físicamente. No me importo, si dolía pero, no me gustaba pelear con nadie, así que solo me deje hacer. Un día que era molestada llego una niña de cabello rojizo, largo agarrado en un medio coleta, piel lechosa y ojos verdes, a defenderme, se peleó a golpes con otros niños y les jalo el cabello a las niñas para que me dejaran en paz. Ahí fue cuando conocí a Violeta. Mi primera amiga.

Después de eso gracias a ella empecé a defenderme más, claro solo lo hacía cuando ella estaba, sola no podía, creo que a eso se le llama ser dependiente de alguien ¿no? Además la mayor parte de las veces ella es la que me defiende a mí, yo soy más callada y reservada. Bueno el punto aquí es que no quiero preocuparla más de lo que ya se preocupa por mí. Violeta es más alta que yo, antes era al reveces, pero dio el estirón, mide 1.65 y pesa 69kg, ahora se tiñe constantemente el cabello actualmente lo tiene morado.

- Nada, solo que no pude dormir por la preocupación de mi tía – dije mintiendo y al parecer me creyó.

La vi que se paró y se dirigió a la cocina, era normal que viniera todos los días a almorzar, comer y cenar a mi casa, incluso abrir el refrigerador como si estuviera en su hogar o se quedaba a dormir todo un mes, era divertido, supongo que a eso se le llama tener realmente una amiga. Incluso mi tía la reconocía como otra sobrina y digamos que mi tía no es de las que les agarre mucha confianza a las amigas o amigos que mi hermana y yo tenemos. Además de que yo no tengo muchos amigos, solo tengo 6 amigos contando a Violeta.

- Oye Génesis ¿Por qué hay muchas plumas en tu cocina?– me hizo una pregunta a lo cual no le entendí bien.

¿Plumas? Me levante del sillón y camino hacia ella. Cuando entro a la cocina, me quedo sin aire. Sigo insistiendo ¿Qué rayos está pasando? Al entrar a la cocina veo muchas plumas de aves tiradas por todos lados tanto blancas como negras.

- ¿Génesis? – Violeta me habla.

No respondo solo camino hacia al frente y me agacho a recoger una de tantas plumas.

- Violeta – pronuncio el nombre de mi amiga temiendo que me siga preguntando cosas que tal vez no puedo responder.
- ¿Qué sucede? – me pregunta una tanto desconcertada y con el mismo tono de preocupación.
- ¿Me ayudarías a limpiar todo esto? –le pregunto sin dejar de mirar la pluma que está en mi mano y sin parpadear – por favor – le pido en tono suplicante.
- … - calla por unos segundos pero después responde – si, no te preocupes – dice sin dejar de mirarme.

Estuvimos menos de 1 hora limpiando y sacando todas esas plumas de la cocina, y ninguna de las dos dijo una sola palabra, yo por que no quería decir realmente nada y tal vez ella por no querer incomodarme o tal vez solo está esperando que salga de mi estado de trance en el que estoy desde que vi la cocina. Cuando sacamos las bolsas de basura con las plumas dentro, las dos entramos a casa y nos sentamos en el mismo sillón de la sala… bueno literalmente estábamos acostadas mirando el cuadro de ángeles.

Mi hermana lo pinto hace 3 años atrás, no se tardo mucho en terminarlo ya que las cosas que ella pintaba siempre lo hacía en la noche, a veces no podía dormir y la inspiración llegaba mejor de noche, decía ella. Pero después de terminarlo lo quiso tirar porque le daba un poco de miedo, yo al principio pensé que no tenía nada de malo ya que eran ángeles contra demonios pero cuando lo vi le pregunte qué ¿Con que caraja se había drogado? Ese cuadro era aterrador, el cuadro es un fondo negro con unos ángeles atacando a dos demonios con un paisaje algo oscuro como si fuera el infierno mismo, pero no parecían ángeles si no demonios y los demonios parecían personas, yo estuve de acuerdo con ella en que lo tirara, es más le sugerí que hasta lo quemara pero mi tía le dijo que no, que mejor lo pusiéramos en mi cuarto para que por fin me curara de mi depresión, o como ella lo solía llamar mi “enfermedad mental”. Yo me negué al principio pero con mi tía nunca se puede decir que no, lo colgó atrás de mi puerta y todas las noches antes de dormir lo miraba con mala cara, era sumamente aterrado, en ocasiones veía como si los rostros de los ángeles se deformaban y me observaran, hasta que un día me levante gritando y casi ahogada en llanto por la espantosa pesadilla que tuve gracias a la hermosa obra de arte de mi hermana, mi tía dijo que tal vez había visto alguna película de terror y que eso me hizo tener malos sueños y yo le dije que no había visto una película en donde dos ángeles terminaran descuartizando a una persona que los únicos ángeles que había visto eran los de el maldito cuadro de mi hermana, ella enojada quito el cuadro de mi puerta y decidió ponerlo en la sala, mi tía decía que le daba tranquilidad.

Estuvimos calladas por 5 minutos en los que a mí me parecieron horas y por fin ella se decidió a romper el silencio con la pregunta más temida, por el momento, para mí.

- Y bien ¿Me dirás lo que sucedió? – me pregunta volteándose a verme.
- Me creerías si te digo que no se – digo sin dejar de mirar el cuadro de ángeles.
- Viniendo de ti, tal vez te crea – me dice sin dejar de mirarme.

Violeta sabia de mi pequeña situación, amigas desde primaria, era obvio que ella se enterara de mi ida con el psicólogo, aun que más que nada ella me decía que me creía, porque bromeaba diciendo que yo estaba medicada y ese tipo de medicamento decían que a veces te hacia alucinar. No lo sé jamás lo he tomado y no soy experta en el tema, pero solo por esta vez le daría la razón para dejara de seguirme preguntando.

- Me hablo tía Celeste, dijo que me quedara contigo – me dijo mientras se acomodándose en el sillón.

Perfecto tía, no se te pudo haber ocurrido eso en mejor momento, no quería que mi amiga se traumatizara, ya es suficiente con que haya una loca como para que haya dos.

- Génesis, ¿Me escuchaste? – me pregunta al no recibir respuesta de mi parte.
- Si, está bien, puedes dormir en el cuarto de mi hermana o ¿Quieres que saque el colchón para ponerlo en el suelo de mi cuarto? - pregunto y en mi interior rezaba porque me dijera que dormiría en mi cuarto.
- Jejeje – se rio de una forma macabra y traviesa, ay no.

Violeta era de las personas que hacia maldades, no del tipo de maldades que afecta a las personas o que las llega a herir no, era las típicas bromas o travesuras de una niña pequeña que llegaban a enojar a su mama o en este caso… a mi hermana.

- Dormiré en el cuarto de tu hermana, para que se enoje porque marque su cama jajajaja y después pondré trampas por todo su cuarto – comienza a reír como una psicópata.

Si, gracias mejor amiga no pudiste escoger un mejor momento para hacerle bromas a mi hermana, pero bueno por lo menos ya no estaría sola en casa.

Estuvimos platicado de cosas triviales mientras almorzábamos como: la universidad, de mi tía y mi hermana el pleito por ayudar a que mi hermana fuera a un disco, y de los padres de Violeta. Violeta y yo vamos a distintas universidades, a pesar de que fuimos juntas a primaria, secundaria, y preparatoria, no pudimos ir a la misma universidad ya no tenían mi carrera en la universidad de ella y en mi universidad no tenían su carrera, pero aun así seguimos juntas. Hicimos los quehaceres de la casa… bueno yo los hice y ella estuvo todo el día planeando las trampas para mi hermana.

Ellas nunca se llevaron bien, mi hermana tenía una mentalidad muy diferente a la de ella así que digamos que ellas son como el perro y el gato. Para mi estar con las dos en una misma casa era el infierno, para mi tía era como ir a misa, totalmente divertido y relajante.
Cuando termine me puse a hacer la comida, mientras que Violeta veía la tele. En ocasiones mi hermana solía decir que yo era la ama de casa y ella el esposo. Lo cual enojaba a mi tía porque ella no aceptaba ese tipo de relaciones y regañaba a mi hermana por hacer comentarios de mal gusto para ella. Sigo en mi labor del cocinar cuando me viene a mi mente los recuerde de anoche. El tipo que se metió a mi casa no me hizo nada, no robo cosas, entonces ¿Qué era lo que quería?
Me extraño que me dijera que no me quería hacer daño y además sabía mi nombre, eso sí que me preocupaba. Además recuerdo otra cosa que me frustro el día, tuve ese maldito sueño. Mi abuela me pregunto sobre los ángeles cuando yo tenía 6 años y ya ni siquiera lo recordaba y no quería recordarlo. Arrugo el entrecejo y me recargo en la barra de la cocina en donde me encuentro picando las verduras. Realmente odio lo que paso anoche, el chico, ese sueño, el no saber si fue un sueño o fue verdad… ahora que lo recuerdo tenia ojos de color… no recuerdo si eran azules o verdes, me siento mal el solo recordarlo. Prosigo en mi labor de cortar los vegetales cuando escucho que alguien toca la puerta.

- Yo abro Génesis – dijo Violeta desde la sala.