Son las 12 am.,
el insomnio me ataca
y no tengo con quien hablar.

La soledad me invade,
la tristeza toma posesión de mi cuerpo,
me comienzan a temblar los dientes
y no es por frío,
una lágrima, luego otra, y otras más;
¿Por qué me siento así?

Oigo voces,
parecen lamentos,
no son fantasmas,
son mis demonios,
creí haberlos destruido
pero han logrado renacer.

Quiero gritar,
lo hago, pero en silencio,
mis demonios
van tomando forma,
empiezan a alimentarse
de mi alma,
y yo voy desapareciendo.

¿Habrá alguien que pueda salvarme?
No hay nadie,
y no veo la luz.

Abrazo a mi almohada,
escondo mi rosto,
intento dormir,
quiero que ya sea de día,
siento que no sobreviviré,
la noche me está matando.