No importa cuanto avance, ni cuanto me esfuerce; tu solo recuerdo me derriba, tu presencia me hace viajar al pasado y querer quedarme ahí, cariño ya no puedo seguir más.
No importa si huyo, corro o grito por olvidarte, no importa cuantas vueltas le de a esto.
Quiero que te quedes.
Hazme sentir que ya no puedo vivir sin ti, ahogame con miles de besos y abrazos, hazme débil con tu mirada profunda.
Quiero que te quedes.
Quédate.
Se la razón para que este frío corazón genere calor, se la razón para que las heridas sanen.
Porque ni siquiera estamos seguros de nosotros mismos, de ti, de mi.
Quiero que te quedes.
Tu cuerpo, tu mente, tu manera de moverte, tu manera de actuar y la manera en que tus manos se deslizan por todo mi cuerpo. La manera en que maquinamos, en la que funcionamos y funcionamos juntos. Tú: mi infierno y mi cielo, mi seguridad y mi eterna locura, mi fortaleza y mi debilidad, mi sustento y mi sequía.
Tú mi todo. Quédate.
Porque estoy muy cansada de hacerme la fuerte sin ti y aparentar que todo esta bien. Estoy harta de llorar como una niña pequeña.
Ven.
Viveme.
Quédate. Por favor.