De nuevo hoy no fue mi día, maldición, hoy de verdad fue peor que nunca.

Lo veía sonreír mientras yo estaba conteniendo las lágrimas y, demonios, dolía y no porque esté queriendo rogar por su cariño, más bien porque no soy alguien que puede estar sin aclarar dejar las cosas en claro, y de hecho, eso me hace pedazos, porque el empeño que él pone para hacerlo es increíblemente estúpido, porque no hace anda.

Así que cuando podía me lo quedaba viendo y pronto ya estaba sollozando por el dolor en el pecho que sentía.

Aunque cabe mencionar que me sujetó del brazo antes de salir del instituto pero me safé y afuera, con mi mejor amigo al lado, comencé a llorar de verdad, de todos modos eso no compara por como me puse al llegar a casa: solté mi mochila, tiré mi abrigo y me deslicé hasta el piso, sujeté mis rodillas y lloré hasta que me dolió el pecho, afortunadamente no hice ninguna idiotez en mi cuerpo (ya saben, autolesiones), cabe destacar que deseé hacerlo, pero, mi sentido común me atajó antes de caer en la locura dolorosa.

En teoría me hizo sentir mejor el llorar pero a la vez me hace sentir débil y frustrada; por no saber qué hacer.