Aquella insignificante gota sabía como iba acabar mientras se deslizaba por mi ventana, no iba a volver a existir, nadie la recordaría. Como a mi.
Mi madre conducía lentamente por aquella calle que nos llevaría a nuestro nuevo hogar, o así es como lo quería llamar ella. Nuestro hogar.
A su lado se encontraba su novia, sí, su novia. Dos años atrás mi madre había dejado a Pablo, él no paraba de meterse en apuestas y mi madre tenía que salvarlo siempre, hasta que se hartó.
Aún así Pablo no es mi padre, estuvo casado con mi madre durante ocho años, pero nunca fue mi padre.
Muchas veces le he preguntado a mi madre quien es mi verdadero padre, pero siempre decía que era un secreto o si no me decía que era Pablo. Ahora que lo ha dejado supongo me dirá que mi padre es Veronica (su novia).
Bueno, supongo que así es la vida.