Adoro la cantidad de cosas que van tejiendo en versos y sonrisas, mis vivencias...
Amo como desbordas tu río de fragilidades para evocar tu fuerza en el naufragio por tu felicidad, como lo intentas y del prejuicio sales de la oscuridad, destellante con el ejemplo.

Admiro esa confianza que me das para aligerar los torrentes martirios que me dejan abismada, como cierras esa puerta, pero dejas algo plasmado en mi mente.

Como la discriminación trazada en tu caminata es un impulso entre cadenas para qué luches por tu igualdad, y la mía, como vas atribuyendo en la historia de mis ventanales rotos, y por tanto cariño que jactas, suturas las hendiduras de bala.
Te amaré por ser tú, y nada más qué tú...

¿Crees que me interesa tu lugar de origen, cómo te vistes, quién te gusta, o tu religión?