Comencemos por el principio, la verdad es la siguiente, soy muy malo para relatar algunas cuestiones, esta es una. Ya que no tiene comienzo porque siempre le encuentro otra explicación, pero ustedes sabrán como juzgar lo que vayan a leer.
Podría decirse que era invierno. Uso el termino podría, ya que esa tarde no parecía invierno, el sol estaba en lo alto brillando como nunca, se deslumbraba los rayos de luz tan potentes que hasta podías sentir como el calor emanado por el sol ingresaba a tu cuerpo haciéndote sentir sano de alguna manera ingenua. Estaba en la plaza, esperaba a que se hiciera la hora para ingresar a trabajar. Miraba al edificio, ese es el recuerdo más presente, veía los detalles de las ventanas, las contaba y las volvía a contar. Al mismo tiempo me preguntaba la historia del lugar, los secretos que guardan esas paredes, mientras escuchaba una canción “mess i mine”. Me acuerdo perfectamente de la canción porque tal vez tiene un sentido a todo lo vivido, pero no creo, si puedo volver a hablar de nuevo de ella, lo haré.
Justo cuando la canción había llegado al final, vi el celular y leí en voz alta “30 de junio”. Guardé el celular y pensé “que rápido paso el año 2017, el 2015 no paso tan rápido”. Me quedé mirando los árboles y me di cuenta de que estaba escuchando la misma canción por tercera vez. Al girar la cabeza, vi a una chica. Podía ver poco más que su silueta, estaba vestida con un jean azul, desgastados por el lavado y el sol. Pero a ella le quedaban perfectos, en un sentido raro de la palabra. Los ojos grandes de un marrón raro, les puedo asegurar que era otro tono de marrón. Eran los típicos ojos que podían convencerte de hacer cualquier cosa. La remera musculosa que le apretaban los pechos. Las uñas estaban pintadas de un azul pálido, un poco desteñido o arruinado. No solo era hermosa, era preciosa, no podía dejar de mirarla, la había mirado tanto que se había dado cuenta. En ese instante me miro y se puso roja. Al chocar nuestras miradas, se levantó y se acercó hacia mí. Aseguro haber escuchado como mi corazón latía cada vez más rápido. La mire de nuevo para ver si seguía viniendo hacia donde estaba, y lo hacía. Me saco los auriculares, y ella ya estaba a mi lado, reconstruyo su frase tan fácil porque nunca me voy a olvidar como lo dijo; la verdad es la siguiente, no acostumbro hacer esto, pero yo también te estaba mirando hace ya bastante tiempo. Me agarro la mano y me escribe el número de celular y dice “sé que ya comienza tu horario laboral, por ende, no puedo molestarte más, pero quisiera saber que no pierdo la oportunidad de que tal vez gustes de mi”. A lo que atónito de la situación, caí en la cuenta de que estaba a punto de llegar tarde al trabajo, pero antes de salir corriendo hacia la oficina. Le dije “no cabe duda de que te voy a llamar, tenlo asegurado, ahora si me voy a trabajar”
Después de haber trascurrido el día, la llame, hablamos hasta las 3 am, me sentía tan bien, no podría explicar los sentimientos de ese momento de mi vida. Lo único que tenía en claro era mi deseo de invitarla a salir. Salimos dos días después, a las ocho de la noche la fui a buscar, esa noche si hacia frio. Comimos y fuimos a caminar, después de la cena, la veía bajo la luz de la luna y no podía creer lo hermosa que era, le toque la meguilla, la iba a besar, era obvio, pero me daba miedo su rechazo de mi beso, la mire un poco más y me dice “podes besarme si queres”. Lo hice, la besé, mis labios tocaron sus labios, en ese mismísimo instante sentí lo que todos describen en las películas, y en las novelas de amor. Sentí un calor en todo mi cuerpo, iba subiendo por todo mi cuerpo, en ese momento pensé en la canción, no me pregunten porque, pero lo hice, recuerdo haber estado cantando la canción mientras que la besaba. También creí que nunca iba a poder despegarme de ella, no lo digo metafóricamente, lo digo en serio. Era como si me hubiera enamorado a primera viste de alguien que solo había conocido hace dos días y de la forma más extraña del mundo.
Cuando canté en mi mente la última frase de la canción “Your mess is mine/This body's yours and this body's mine/Your mess is mine”. Ella se despegó de mí y me toca los labios mientras dice “te juro que seguiría, pero mañana tengo que despertarme bien temprano” a lo que le dije “lo mismo digo”
La vi entrar a su casa, y suspire por todo lo que podría haber hecho si se hubiera quedado más tiempo conmigo. De pronto, sentí un dolor en el pecho y de apoco sentí como si hubiera dejado de respirar. Mis labios los sentía secos, mis piernas comenzaron a fallar al segundo que veo la luz del semáforo en amarillo parpadeando, me caigo al piso, comienzo a toser, pero a cada esfuerzo que mi cuerpo daba para respirar era peor. En un momento, se ve que mi sufrimiento paro y despierto en una cama, me di cuenta de que era de un hospital, pero era raro. Busco mis cosas y no encuentro nada que me pertenezca. Vi para todos lados y no pude ver a nadie. Estaba solo, me levanto y puedo escuchar la radio del hombre del cuarto de al lado, que dice “Este día, a pesar de todo lo que se pueda decir es un día triste en la Argentina, va a ser recordado el 15 de julio de 1942 en los libros. Nuestro presidente que se había tomado licencia por salud acaba de morir hace algunas horas Marcelino Ortiz te vamos a recordar todos. Nuestro, ahora actual presidente, Ramon Castillo, después dirá algunas palabras” Era 1942, leyeron bien.
Actualmente se podría decir que estoy bien, pasan los años, me vuelvo viejo como todo ser humano que vive en 1945, todas las cosas que pasan lo sé por los libros de historia, pero sigo sin saber cómo paso todo esto, escribo la historia porque estoy viejo. Y tengo la esperanza que se recuerde esta situación.