Después de aquella conversación, recostados en la cama uno frente al otro, vi directamente a sus ojos... Aquellos ojos amielados, lagrimas rodaron sobre mi rostro, no podía creer lo enamorada que estaba de esos ojos, lo mucho que amaba a ese hombre. ¿Que me has hecho? pensé. Me abrazó fuertemente a su pecho y solo pude susurrarle "Te amo tanto." Esa noche me di cuenta que no quiero otros brazos a mi alrededor, no quiero observar otros ojos, no quiero a otro hombre en mi vida, solo a él... Solo a ti.