Once a had a doll. It was the first one they bought me. The only one. I was fascinated with her hair and her amazing smile. At first I use to play with her everyday. Then they bought my cousins a football ball. I wanted to play with them but I said to myself not to, that i had already asked for a doll.
My doll wasn´t like in the beginning. Now she was unclean. With the time I gave up on her, till my mom washed her and asked me if she could give away my doll. I said "No, she´s my doll. How are you going to take her away from me?!". I screamed and made a tantrum. Now that i think so, my doll cried too, but she finally returned to my hands.
The years passed with the same old rutine. I played, I gave up on my doll and then i loved her again with the simple thought that somebody else wanted her.
I never stopped to think how my doll felt. Maybe used, but that´s obvious, she´s a doll. Trapped. Trapped in a vicious circle. Breaking. Not the hard plasticthat conformed her, if not her small and fragile heart of glass. Broken.
That´s why one day I took the doll in my hands and smiled. I remembered the good moments, apologized for the bad ones and set her free. Because I loved her I gave her to a little girl i saw on the street and I thought "Perhaps she can put together the puzzle I made of her heart"

Una vez tuve una muñeca. Fue la primera que me compraron. La única. Estaba fascinada con su cabello y su increíble sonrisa. Al comienzo jugaba con ella todos los días. Después le compraron una pelota de football a mis primos. Yo quería jugar con ellos pero me dije que no, que ya había pedido una muñeca.
Mi muñeca ya no estaba como al comienzo, ahora estaba algo sucia. Con el tiempo le dejé de dar importancia. Hasta que mi mamá la lavó y me preguntó si se la podía dar a otra nena. Yo le dije que no, que es mi muñeca, que cómo me la va a sacar. Grité e hice una pataleta. Ahora que lo pienso, la muñeca también lloró, pero finalmente volvió a mis manos. Pasaron los años. La misma rutina. Jugaba, perdía el interés y la volvía a querer con el solo pensamiento de que alguien más la quería.
Jamás me detuve a pensar cómo se sentía la muñeca. Atrapada. Atrapada en un círculo vicioso. Rompiéndose. No el duro plástico que la conformaba si no su pequeño y frágil corazón de cristal. Roto.
Por eso un día tomé a la muñeca y sonreí. Recordé los buenos momentos, pedí perdón por los malos y la dejé libre. Porque la amaba se la di a una niña pequeña que vi en la calle y pensé "Tal vez puedas armar el rompecabezas que hice de su corazón"