Entre aquellas miradas que se esparcen entre la multitud.
Agonizante para ellos.
Los vestidos inmensos de las mujeres, calzas ajustadas en los hombres.
Pleno siglo quince, España.
Un montón de palillos de madera, ardiendo.
Sabían que aquellos amantes que iban a morir.
La ley así lo decía.
Sodomía se llamaba,
Que era contra natura, aclaraban.
Como si amor entre dos hombres,
Fuera pecado.
Y amor entre hombre y mujer
Fuera como lo dispuso Dios.
Pero yo me pregunto,
Si no será que el pecado sea demonizar al amor.