Dejar ir... ayer mientras caminaba de regreso a casa decidí cambiar de camino y tomar el más largo, aunque también es más bonito, me aseguré de que mi celular tuviera batería suficiente para seguir escuchando música mientras caminaba, inhalé y exhalé pensando en lo bella que es la vida.
El camino que elegí para regresar a casa es un camino antiguo por lo cual está empedrado y no pavimentado, tiene muchos árboles enormes , antiguos, simplemente majestuosos, el día tenía un poco de brisa, pero, yo no tenía un gran humor para llegar a mi casa, así que seguí, miraba los árboles y llegaban a mi mente pensamientos, sobre él, intentaba quitar ese pensamiento con otro que no tratará sobre él, pero me resultaba un poco imposible así que deje que mi mente fluyera, me detuve un poco pensando que jamás podría superar que yo no fuera suficiente para él, una lagrima se asomó por mi ojo izquierdo pero la contuve, y cuando estaba dispuesta a continuar pensé que estaba ahí sola con el mundo que me rodeaba, pero era como si algo en ese momento se hubiera desprendido de mí, y entonces la lagrima brotó, me sentía más liviana, más tranquila, miré al cielo, fue cuando vi una hoja desprenderse del árbol... Y lo entendí ¿dejar ir? no se trata de eso, sino de que se desprenda de ti esa parte de sentirte liviana, feliz y agradecida.