¿Sabes algo? siempre creí que era fuerte, que podría comerme el mundo entero de una mordida si quería. ¡Cuan equivocada estaba! Pense en que había ganado todas mis batallas, que ya había vivido lo peor y solo era el inicio de mi pesadilla...
Poco a poco fui perdiendo los cimientos que mantenían mi vida a flote y ahí fue cuando me enfrente sola al mundo.
Aprendí que nadie es más que los demás, tal vez hoy te toco estar arriba pero mañana puedes caer al fondo, que la vida solo se vive una vez y cada momento junto a alguien es valioso, a disfrutar mi soledad y también mi compañía, los pequeños detalles, sonreír por tonterías, despreocuparme por el que dirán los demás, arriesgarme, tomar el control de mí vida, pero por sobre todo a curar mis heridas por que al final del día eres tú contra el mundo.