Estaba en la estación esperando a mi tren y lo único que escuchaba era el agudo sonido de los trenes. Era una mañana gris porque el sol se escondía tras las nubes luchando por brillar. Hacía frío, mucho frío y mi cuerpo s encogía intentando calentarse. Todos los que me rodeaban mostraban el frío que sentían sus almas y la tristeza de sus vidas. Cuando mi ánimo empezó a decaer, una sonrisa me iluminó como el mayor rayo de luz. Inundó mi alma de calor, me llenó de esperanza y espanto los malos pensamientos de mi cabeza. Fue como si me rodearan con unos fuertes brazos llenos de felicidad. Logró en un instante algo que nadie había conseguido, espantó mis demonios. De pronto mi cuerpo empezó a correr hacía él apartando desesperadamente a todos los que nos separaban. Mientras comía le seguía con la mirada con temor a perderlo. De repente me di cuenta de que estaba al borde de la vida, la desesperación se apodero de mí. Él estaba al otro lado y no podía ir hacía el, pero entonces como si le hubiera llamado se giró y me miro fijamente a los ojos. Quería ir comiendo hacía él, pero por alguna extraña razón mi cuerpo no se movía. Mi corazón se aceleraba y mi respiración se hacía cada vez más pesada. Me temblaban las piernas y apenas pestañeaba. Esa mirada me había absorbido y me había transportado a un lugar cálido y seguro. Pero entonces paso un tren y desapareció. Una fuerte agonía se apoderó de mi cabeza y mi corazón latía sin control. Creí que lo había imaginado todo, que él había sido un producto de mi imaginación, una fantasía atrapada en mi cabeza que luchaba por salir, ...
Me derrumbe, me volví a quedar vacía y sola, y la tristeza volvió a atormentar mi alma. Al salir de la estación, creyendo que todo volvería a ser igual, el joven de la mirada como el sol cruzó frente a mí. Se puso en frente mía y el mundo volvió a cobrar sentido. Sentíamos una intensa atracción y las ganas de tenernos cada vez más cerca se hacía insoportable. Estuvimos hablando y caminando hasta llegar a un gran parque. Nuestras manos se rozaban y el contacto con su piel mandaba impulsos eléctricos por mi cuerpo. Nos sentamos bajo un gran árbol y nos miramos, sin hablar su mirada me decía todo así que sobraban las palabras. Cada vez estábamos más cerca, hasta sentir su respiración. Podía oler el olor de su piel que me atraía cada vez más. Uno de sus brazos me agarró de la cintura y me acercó más a él, hasta quedar totalmente juntos. Me agarró la mano y la puso en su pecho sintiendo el fuerte latido de su corazón. Le rodee el cuello con los brazos y nos fundimos en un profundo y apasionado beso. Es complicado expresar con palabras las emociones que sientes cuando estas con alguien que te llena tanto. Os dejo a vosotros que imaginéis todo lo que ocurrió después, solo deciros que se quisieron mucho. No podían vivir el uno sin el otro. Seguro creerás que esto es imposible que no existe este tipo de historias, pero esto no son hechos reales. Es una historia para que creáis en el amor por un momento y que soñáis con algo tan bonito.