Cerre los ojos y sentí la helada en las mejillas junto con una ráfaga que olía a pino y tierra mojada. Volví a abrir los ojos y vi como los arboles se movían con el tacto del viento, dejando atrás mi cálida pero, aburrida habitación rosada.
Caminé por el barro bajo el cielo gris de invierno. La luz del día se desvanecía cuando, entre arbustos espinoso, vi una adorable casa que ya había visto antes...corrí en busca de ayuda y me resbalé. Resbalé, o eso creí. volvió a ocurrir una y otra vez, seguía sin poder llegara a la casa, gritaba con todas mis fuerzas pero nadie estaba ahí.
Cuando di mi ultimo aliento de fuerza y me deje llevar cerré los ojos y sentí el olor peculiar y sin forma de casa y mi suave cubrecama.
Mi primer sentimiento fue de satisfacción y alivio, el segundo de vació.