Estaba dispuesta a todo contigo, quería entregarte mi querer, quería dedicarte mis días y algunas noches. Te deseaba a cada instante, te veía y no podía dejar de apreciarte, de observarte porque ante mis ojos te veías como arte, me abrías puertas hacia lo desconocido y lo extraño, sentía tantas cosas, pero a la final todo fue en vano, mis sentimientos no tenían dirección, mientras yo te miraba a ti tu mirabas a alguien más, no estábamos destinados a ser y tampoco lo íbamos a estar, tanto querer se convirtió en rencor y ese rencor fue el que me ayudó a olvidarte.