"No regreses con él, estás mejor contigo, no lo hagas, él no te ama. Ya lo has comprobado tantas veces que te ha engañado, cuando te ha dejado con la mirada baja mientras tus lágrimas recorren tus mejillas,
cuando te maldices tanto por hacer lo que él dice, por estar siempre ahí, cuando él no ha podido dedicarte tiempo, cuando te grita sin pensar en lo que sientes.

Él no te pertenece, ni tú a él, porque él no es de nadie; es destructivo, enfermizo y un camino demasiado peligroso. Tú eres bella, pero la sonrisa se te cae a pedazos cuando él te hace algo malo, eres sumisa porque aún después de todo lo recibes con los brazos abiertos cuando el vuelve después de tiempo, y según tu subconsciente, eso es estar enamorada.

Pero... ¿De quién?
De la nada, de una adicción, de la monotonía, de un espejismo, de un abismo, de un choque desastroso que te deja sin vida, donde el conductor culpable huye porque es cobarde.

Y qué tal si ya no te subes a ese auto con él y evitas ese choque que se produce una y otra vez, qué tal si tomas tu dignidad y sales de su vida, qué tal si ya no corres a sus brazos y te abrazas a ti misma,
qué tal si ya no lloras por él y sonríes porque sí; por ti. Qué tal si empiezas a soltar ataduras y extiendes tus alas, levantas el vuelo y comienzas a amarte mucho, pero muchísimo, siendo libre."