Mis amigos dicen que no tengo corazón, que es de hielo o de piedra (en broma), pero me hace pensar: ¿realmente lo tengo?
Sí, sí que tengo.
Solamente que lo han roto suficientes veces como para que me canse de sacarlo a la luz y estar dispuesta a otra oportunidad. Me lo han roto de las peores maneras: siéndome infiel, pensar en alguien más estando conmigo, jugar con mis puntos débiles, ilusionarme con que todo saldría bien esta vez; error. También me hizo pensar que en definitiva debía guardarlo para mí sola, pero siempre llega alguien que con un par de palabras lindas te deja sin aliento y se podría hacer pasar fácilmente por aquel que arreglaría la fisura; otro error.
Intenté hablar con él al respecto, pero ¿de qué me sirve pedir para hablar y él no muestra interés? De nada, me sirve para volver a dañarme.
¿Está bien pensar que realmente no tengo corazón y guardarlo para mí? ¿Debo seguir intentado? ¿Debería enterrar todo lo bueno de mí? No sé, no quiero y no puedo. No sé si realmente tengo corazón (figurativamente), no quiero seguir rompiéndome y no puedo perderme a mí misma por un idiot* que no puede valorarme.
Conclusión: seguiré siendo yo misma y aprenderé a repararme sola.