"¿Quién soy ahora?".
Me hago esta pregunta día a día, hasta ahora no he obtenido una respuesta convincente, una respuesta que me haga salir de dudas de una vez por todas.
Ésta pregunta me ha causado insomnio los últimos meses, me ha causado sordera y ceguera durante unos minutos, me ha hecho gastar más agua de lo normal mientras me ducho, ha enfriado mi comida mientras la pienso y me ha hecho perder horas valiosas.

Me miro al espejo todo el tiempo y me pregunto si soy realmente feliz, si estoy satisfecha con lo que tengo y lo que soy ahora.

Hasta hace unos meses yo era todo lo contrario a lo que soy ahora, y aunque ha pasado un tiempo, sé que la antigua yo sigue viviendo dentro de mi y se refleja a través de mis ojos cuando estoy a solas o con personas de confianza.

Me miro al espejo y veo a la nueva yo; despreocupada, altanera, interesada, indecisa, salgo todos los fin de semana y me embriago hasta que quedo inconsciente, beso a cualquier idiota que tenga su boca al menos 10 centímetros cerca de la mía, extremadamente insensible, consumo jarabe para la tos con codeina para drogarme, me fumo casi una caja de cigarillos yo sola, me importa poco lo que piensen de mi, yo sólo quiero ser una perra, una perra muy mala. No me arrepiento de lo dicho y hecho, no soy meticulosa con nada, no soy sensible con nadie y me pregunto si soy feliz con eso.

Luego pienso en quien era: Preocupada, decidida, meticulosa, me desvelaba leyendo un libro o escribiendo alguna historia, creía en el amor, todas las noches soñaba con el hombre que me hiciera feliz y cuando alguien llegaba a mi vida yo era muy entregada, le daba todo, hasta lo que no era mio. No consumía nada, alcohol de vez en cuando, me importaba darle un buen ejemplo a los que me rodearan, era muy cuidadosa con lo que decía y hacía, de modo que pudiera evitar herir a los demás, para besar a alguien lo pensaba mucho y en realidad no había besado a muchos, no quería poner mis labios sobre los labios de cualquier idiota que luego se jactara de decir que yo era una más que había pasado por sus manos y me pregunto si en aquél entonces yo era mucho más feliz que ahora.

La razón por la que tomé la decisión de ser todo lo contrario a lo que era, es que me perdía de muchas cosas, era tan miedosa y meticulosa que pensaba dos veces si inhalar o exhalar, si pestañear o no. Tenía miedo a experimentar y sentir, no quería quedarme en las sombras por siempre y ver cómo los demás disfrutaban de su juventud mientras que esta idiota se la pasaba en su cueva fantaseando con idiotas que aparecían en películas y libros con argumentos que te quitaban el aliento de un arrebato.
Quería ver con mis propios ojos el mundo, no quería nadie me contara que se sentía cada cosa, yo estaba decidida a vivirlas todas.

Pero creo que me he sobrepasado.

Y es que en realidad me desconozco, no sé como sentirme, no sé si volver a ser quien era antes o sólo seguir como estoy, no sé lo que quiero, no me he decidido aún por nada ni por nadie. Estoy desvelándome más de lo normal y estoy llorando y riendo al mismo tiempo, siento que voy a volverme loca.
Pienso en lo que podría solucionar mi problema pero es que ni siquiera un psicólogo podría ayudarme con esto, no sé si es la ausencia de alguien a quien amo lo que me ha hecho de esta manera o es que en realidad yo estaba destinada a ser alguien diferente puesto que la mitad de mi juventud la había pasado encerrada en mi mundo de fantasía.

No sé si llamarlo experimentación, juego o sólo destino cruel.

Sólo quiero averiguar quién soy y cómo acabar con mis demonios.