Ayer, ayer fue un día bueno, sin embargo solo bueno por el hecho de que respiro, tengo una maravillosa familia, tengo salud, comida y pequeñas cosas de la que muchos carecen, como el hecho de generar un buen sentimiento hacia el otro, o crear una buena vibra, dejar una huella positiva en los demás. Es ahí donde viendo el atardecer, justo antes de ver las estrellas, recuerdo que el ayer ya no volverá, pero si todo lo que aprendí de el...

Tantos recuerdos, tantas anécdotas en mi mente, que si, hay sabores amargos, pero la clave, es solo quedarse con todo lo dulce y lo bueno de cada una de la persona y experiencias que vamos adquiriendo. Para nada fácil dicha clave, pero de eso se trata, de ir tratando de entender que la vida se compone y se forma de bueno y malos momentos, y es así como vamos creciendo.

Encarguémonos de ser una mejor persona cada día, así no nos cansaremos buscando alguien bueno, seremos uno.