El mundo se ha vuelto tan incrédulo y frío que ha olvidado que la magia del mundo es eso mismo: creer en ella. Ha olvidado que uno no debe dejar de sorprenderse por las pequeñas cosas porque si miras atentamente, la vida te sorprenderá.
No olvidemos el como eramos de pequeños, como hasta una bolsa de plástico era lo más interesante que había, como olvidábamos los juguetes para jugar con sus empaques, como nos divertíamos sin importar qué, como convivíamos sin juzgar, siempre llevemos un alma de niño aunque la sociedad exija que esta sea olvidada al crecer.

NUNCA DEJES DE SOÑAR Y DE MARAVILLARTE DE TODO LO QUE TE RODEA.

Abre tus ojos bien grande y no te comas al mundo en una sola mirada, maravillate de él con cada una.