Nos volvemos a emocionar cada vez que nos vemos como el primer día.

Nos volvemos a poner nerviosos cuando quedamos como la primera vez.

Sonreimos cuando tenemos un mensaje del otro como la primera vez que nos escribimos.
Seguimos teniendo las mismas ganas de vernos como el promer día.
Nos echamos de menos después de despedienos igual que la primera vez que nos vimos.
Nos hablamos, nos miramos, nos sonreimos y nos tocamos como la primera vez que lo hicimos.
Recordamos el pasado juntos como si lo estuviésemos viviendo de nuevo, como si fuese la primera vez que lo vivimos.