Cada vez que regresas revoloteas todo en mí. Se me olvidan tus rechazos y tus malos tratos. Solo pienso en lo que me haces falta y lo mucho que te extraño. Vuelves como si nada, con flores en las manos, pero con el corazón igual de vacío. Con palabras muy dulces, pero sentimientos muy huecos. Con abrazos reconfortantes, pero falsos.

Regresas y con una sonrisa arreglas todo porque puedes, porque quieres, porque todo es tan sencillo en tu vida. Y porque sabes que no tendré más que escucharte y sonreírte de vuelta, haciéndome olvidar todo lo que me has hecho otra vez. Llegas y dices que lo sientes y, para mí, eso es suficiente, porque te quiero y te creo todo aunque nada sea cierto. Y así es cada vez que regresas.

Después de que vuelves y calmas todo en mí, decides que ya no quieres esto. Te cansaste de la relación y no estás contento. Y así es como un día te marchas, sin avisar nada y comienza otra vez este tormento. Porque cada vez que regresas nunca sé por cuánto tiempo te tendré a mi lado.

Pasan los días, las noches, las horas, todo tan lento. Empiezo a vivir otra vez poco a poco, y de nuevo vuelve a asomarse el sol por mi ventana y parece que todo va a estar bien. Y de repente regresas otra vez, y cambias todo en mí. Pero cada vez que regresas es para volverte a marchar, y cada vez que lo haces te llevas contigo la luz de mi mirada y dejo de ser feliz.

Sin embargo, creo que ya llegará el día en que deje de esperar que vengas y comience a buscar mi propia felicidad que, definitivamente, no estará a tu lado, porque quien te ama de verdad no te deja tantas veces yno te trata como si fueras un objeto, y así es como me he sentido.

Esta vez te dejaré marchar y volveré a mí, porque eso es lo que necesito y merezco.