Hoy entendí lo siguiente, después de haberme emocionado y vibrado hasta el hueso, por segunda ocasión al ver la Mujer Maravilla. Me flote de impaciencia por que el mundo la viera, que sintiera y escuchara el mensaje que contiene; Una realidad tan triste, tan frágil, y tan cierta sobre la humanidad, presentada de una forma maravillosa, ágil, sutil y entrañable.

Mientras me dedicaba a convencer a mis amigos en una campaña personal y entusiasta como simple mortal de que fueran al cine, me golpeo, me golpeo la actualidad y entendí muchas cosas.

Estamos entumidos.

Estamos entumidos señores, no sentimos nada. Solo la banalidad de un reflejo en el espejo, la vanidad constante de preguntar ¿que tan atractivos somos? Validados por un like, medidos por las redes sociales. La constante necesidad de demostrar que eres alguien o algo, por que si no te olvidan. Estamos creando la falsa concepción de que alguien vale la pena dependiendo de su popularidad, o el estilo de vida que presenta en Instagram. Estamos cegados, etiquetando a las personas como paquetes, por genero, estilo, código de barras y fecha de caducidad. Nos estamos enfriando, casi al grado de no sentir más nada.

No nos interesa saber como estas, yo quiero saber ¿que vestiste hoy?, si tu smoothie es orgánico, que grado de hipsterismo alcanzaste hoy o ser el espectador numero uno en tus historias; Para asi comparar mi vida constantemente con la tuya y lograr decidir si eres mejor que yo o no de acuerdo a la solvencia económica ilusoria que nos platicas. Ese lujo impresionante, envidiable y tal vez ficticio que me hace pensar que quizá yo no valga la pena; Y tu si, al parecer. Estamos perdiendo la humanidad, te suena? Estamos atrapados en estereotipos y cegados por la apariencia. Aferrados a lo material como si alguien nos lo fuera a quitar.

El día de hoy, encontrar a la gente que le mueve algo, la gente que siente, la que gente que prende, que se incendia, que arde, se convirtió en algo muy difícil. Están en peligro de extinción y se los esta devorando la actualidad.

¿Para mi sorpresa? Las criticas que me dieron sobre la película fueron tan insípidas y frías, como tu corazón al parecer. Si ok, es imposible que a todos nos emocione lo mismo y de la misma manera, pero lo que entendí fue, como estaba rodeada de mucha gente que no veía más allá.

Llegue a cuestionarme si yo sentía demasiado y ¿estaba mal?, si había puesto algo que no estaba ahí por necesidad propia o si realmente no habían intentado tocar a la gente de esa forma con el film y era una mera ilusión e interpretación propia.

Pero luego recordé, lo que significa el arte y por que esta ahí. Esta ahí para hacernos sentir, para llegarnos, para tocarnos. El cine es para marcarnos con alguna frase que se convirtió en algún punto relevante de tu vida, en un mantra. Una acción o un guión que te recordó que podías dar aun mas de ti en un momento difícil. Darte ese sentido de pertenencia al identificarte con lo paralelo de una escena con la vida. Para que una escena o un personaje te dieran ese ultimo empujón que necesitabas para hacer “ eso “ que no te atrevías. Entregarte un alterego y convertirte a ti mismo en tu propio súper héroe o simplemente restaurarte la fe.

Recordarte que algo aun dolía ahí dentro, que aun estabas molesta; Hacer notar cuanto disfrutas reír y lo bien que se siente, o simplemente para volver a creer una y otra vez en el amor, aunque quizá lo olvides dos días después. Y que si, todos queremos una historia así de romántica .

¿Donde esta la gente que le conmueve una pequeña hoja seca en la ventana de su coche, por que quizá sintió nostalgia?. Por que le remonto a un otoño, con el mismo aroma en el viento de aquel momento, cuando alguien lo hizo sentir algo y esa hoja se lo recordó. ¿Donde quedo la gente a la que se le prenden los ojos por ver un recuerdo? Por sentir el viento en el rostro, por tocar el aire al bajar la ventana, por ver un atardecer rosa, sentir el sol y escuchar el mar. Esa gente, que se volca por que no a perdido su capacidad de asombro. Esa esencia y demencia que hace de la vida un espectáculo de magia constante.

La mujer maravilla, te presenta un tema de suma importancia en la actualidad y que ha estado vigente desde que “ el tiempo era nuevo”. La dualidad de los seres que habitamos esta tierra y la existencia innegable de la luz y la obscuridad dentro de nosotros. El dolor e impacto que siente Diana, al comprender lo crueles que podemos ser los unos con los otros, nos recuerda que no es una mentira que nosotros hemos creado el terror actual y la violencia que vivimos, que somos los propios creadores de todo este caos, pero que siempre tenemos la oportunidad de decidir quien vamos a ser.

En la escena donde Steve fallece y Diana se torna violenta, impulsada por el dolor y frustración del momento, la película te presenta una realidad. Como casi Ares la convence de volverse en contra de la humanidad. Pero, que siempre tenemos 2 opciones cuando la vida nos jode. Cuando algo tan trágico te sucede: O te enojas con el mundo, te vuelves violento y te desquitas, o sacas lo mejor de ti. Y en esta crucial escena, logran traducir el dolor que Diana estaba sintiendo, al ver que la persona que amaba había muerto, recordándonos como se puede traducir ese coraje y ese dolor, para hacer algo mas allá de lo increíble.

En mi interpretación muy personal, la película te recuerda como el amor puede cambiar y arreglar las cosas. La terrible verdad de que somos, los fundadores del terror actual. Y la latente realidad de que los únicos que podemos hacer algo para cambiarlo, somos nosotros. Poco a poco o nada a nada, esta en uno decidir si somos de día o de noche, influenciados por Ares o con un poco de fe aun en nuestra especie.

Gracias, Patty Jenkins, gracias Gal Gadot.

-Zahira Zorrilla