Querido tu,

Quiero contarte antes que nada, que me gustas. Me gustas un montón, por esto y por lo otro, me enamoras de a poquitos y de a poquitos te has ganado pedacitos de mi corazón.

Ahora que lo sabes, quiero contarte un par de cosas más. Partiré por decirte que no soy tan estable como parezco, que me pongo nerviosa y que soy matea, aunque no lo parezca. Quiero contarte que mi familia es un chiste, que escribo en mi diario casi todos los días y que me encanta ver documentales de información ‘basura’. Te cuento además que soy fan de las frases celebres y que me dedico a compartir memes en mi muro en mi tiempo libre. Que mis amigos son raros, pero te vas a tener que acostumbrar, y aunque parezco callada, luego de poquísimas copas no puedo parar de hablar. Quiero contarte que hay muchas cosas que no cuento y muchísimas que no te voy a querer contar a ti.

Perdona mis cambios de ánimo, mis enojos por nada, mis días depresivos y mis inseguridades. Perdona si te echo la culpa cuando realmente es mía, y perdóname cuando tenga un mal día y no quiera hablar con nadie. Perdóname hasta lo imperdonable.

Perdoname y acéptame.
Y yo prometo estar a tu lado por todo el tiempo que esta vida me lo permita. Porque no hay lugar como el hogar. Y hoy por hoy, tu eres lo que yo consideraría un hogar.