Si el mundo fuera chocolate sería amargo y feo, con poca dulzura, ni un poquito blanco de paz y armonía.
Yo, tú, él, ella, todos somos un chocolate amargo.
Todos somos una guerra de chocolate amargo, todos queremos ese pedacito de chocolate blanco, siempre y para siempre, seremos un chocolate amargo y aunque parezca mentira, ese pedacito de chocolate blanco te querrá.
Yo seré ese pedacito de chocolate blanco que te querrá mejor dicho, te amará. Pero tú, mi chocolate amargo. Siempre estarás en la guerra por mí, defendiéndome de todos, pero por no darme tiempo y aprovecharme me he ido, y ahora, ya no seré tu poquito de azúcar, tu poquito de paz y armonía, y además de eso, no sólo era paz y armonía, también era amor y alegría. Me amaste y yo también, pero no disfrutaste y ahora, yo no soy tuya y no vuelvo jamás.