Quien en realidad vaya amarte, te amará con los senos y glúteos que tengas, ya sean grandes o pequeños, con tu imperfecta nariz, sin un abdomen plano o tonificado, con la altura que tengas, sin maquillaje y hasta despeinada. Y es por qué quien verdaderamente te ame, no lo hará por tu físico, ni por cuán bien luzcas, lo hará por la belleza que el note dentro de ti.