Y fue aquella vez cuando comprendí mediante los sollozos del recuerdo que atormentaban mi mente por el dolor de tu partida sin siquiera decir "adiós", que no eran más que un soplido del viento que se alejaba con las alegrías que dejaste al marcharte, me hacen recordar los días en que corríamos cuando niños sin saber porqué, apegados a una estrella correteando la luna, persiguiendo lo inalcanzable deseando gran fortuna, y es ahí donde me preguntaba ¿Porqué? ¿Porqué he de intentar si siempre voy a fracasar? Entonces me mostrabas que un error es un buen comienzo para una gran historia y que un logro es mejor cuando tienes con quién compartirlo. Y heme aquí suplicando a la luna tu regreso, acompañado del silencio que dejaste y la tormenta que hace llover mi alma al sentir tu ausencia, cada sonido que oigo, cada plabra que escribo, no tiene sentido si no estás aquí conmigo.
Princesa de mis sueños, reina de mis pesadillas, te suplico que vuelvas algún día, mientras que en el cielo tú me miras, yo vivo aferrado a tus fantasías; sólo una vez he de amar, sólo una vez he de vivir, pero si no ha sifo contigo, en mi desgracia me he de sumergir, es por eso princesa mía que mi alma yo te obsequio, porque el dolor me destruye, el llanto me consume y un alma sin razón es un ave enjaulada.
Así que cuida bien de mí princesa mía, ya que hoy yo te entrego mi alma en vida, con la esperanza de sentir de nuevo tu compañía.
También te entrego mi corazón ya que sin ti no lo neceito más, porque te llevaste mis alegrías y ahora vivo con mis tristezas, ahogado en el mar del olvido acompañado del recuerdo muriendo lentamente atormentado de la agonía.
Adiós princesa mía, prometo recordarte de por vida escribiendo tu nombre en una bala para que la gente sepa que fuiste lo último que pasó por mi cabeza.
-Ashtearz