Lo dejaré ir.

Quiero que sea feliz.

No me arrepiento de ésta decisión.

Él hizo de mi alguien diferente. Gracias a él pude ver de manera diferente ciertas cosas. Gracias a la experiencia que viví junto a él me di cuenta de que las personas que pasan por tu vida no siempre se quedan, él fue un ejemplo de ello.

Y me dejó tantos aprendizajes. Tantos recuerdos. Tanta nostalgia.

Aún cuando éste amor fue tan efímero, la intensidad en la que mi corazón latía por él, en la que mi cuerpo lo aclamaba, en la que mis labios lo besaban, fue sobrenatural.

Sé que no me quiso, aún así, sabiéndolo desde siempre, lo quise más que a mi misma hasta el punto de perder mi dignidad.

Lo quise hasta que mi dignidad dijo que no era para tanto, él sólo es un chico más, uno más que se va y deja la huella y el aprendizaje.

Aprendí a que no importa el tiempo que estés queriendo a alguien, sino la intensidad con la que lo haces. Que no importa cuánto lo quieres, sino como lo quieres y para qué lo quieres. Que no importa el final, los recuerdos siempre van a quedar.

Me ha dejado rota, me ha dejado vacía pero lo bueno es que pronto sanaré. Me entristece verme a mí misma de esta manera.

Admito que aún lo espero pero no porque lo quiera, sino porque me gusta como era cuando estaba con él, cómo era mi mundo y cómo eran mis noches y días.

Siempre supe que me derrumbaría al final. Desearía que lamentara las cosas que ha hecho. Después de todo lo dejaré ir porque me cansé de quererlo más. Siempre supe que no era mío, igual seguí insistiendo.

Ahora que te conozco sé que actuabas como un chico malo pero en realidad eres un chico triste, una alma infortunada que no encuentra amor.

Para ser honesta, nunca debí quedarme. En su momento supe que ya era suficiente pero seguí siendo débil ante él y he terminado aquí.

Desearía poder borrar mis recuerdos, así podría dejar de sentirme tan vacía.

Sinceramente, espero que él encuentre lo que busca ya que yo no pude darle lo que quería.

Ahora sólo lucho para que tu recuerdo no sea el filo que perfore mi existencia, que tu nombre deje de ser eco en mi alma y que tu tacto pueda dejar de sentirse sobre mi piel mientras mis lágrimas salen desbocadas de mis ojos al recordar tu mano junto a la mía, tu respiración junto a la mía, tu vida junto a la mía.