Ya sabiendo que había una más que estaba rendida a los pies de él me sentía amenazada, esa chica si era una amenaza pero no lo suficiente para hacerme temblar de miedo, yo no me rendiría tan fácil y menos con alguien que me había hecho sentir tantas cosas.

Confieso que en un primer instante pensé en alejarme, no quería tener problemas con nadie y menos por un hombre. Quería detenerme y simplemente alejarme de él para evitar problemas con la chica, además de que no quería quedar como la "quita hombres", ese no era mi estilo. Pero luego lo pensé mejor, si ella estuviera en mi lugar ella no se hubiera detenido por mi y haría todo lo posible por estar con él, ella no era de esas que abandonaban a mitad de juego, así que ¿Por qué lo haría yo? ¿Por qué yo si me rendiría y le daría la libertad a ella de que se quedara con él? Era hora de que yo peleara por lo que quería, tenía que dejar mi buenas intenciones y mis buenos sentimientos a un lado y empezar a luchar por lo que yo deseaba.

Un día fui a su vecindario, había sido invitada por él así que no podía decir que no. Era una buena oportunidad para verlo, pasar tiempo con él, besarlo, sentirlo nuevamente, no esperaba nada más que eso pero sorpresivamente recibí más.

Hablamos de muchas cosas, principalmente de lo que me decían de él y él me contó lo que le decían de mi. Estoy segura que por los comentarios que le hicieron de mi, él pudo haber pensado que yo sólo quería entretenerme con él, las cosas que me decían de él me hacían pensar de esa manera, me hacían pensar que sólo quería entretenerse conmigo, sin embargo, no creí en nada. La gente suele hacer comentarios fuera de lugar algunas veces con una sola finalidad, joder relaciones.

Hablamos de Gia también, le dije lo que pensaba, lo que me habían contado y de cómo me sentía al respecto. Él me dio explicaciones, me contó lo que había pasado entre ellos, lo cual supuestamente había pasado antes de que él me conociera a mi. Pese a que me explicó todo, aún me sentía intranquila.

Me gustó que por primera vez no todo fueran besos y caricias, me gustó que me diera a conocer una pequeña parte de él.

Gia no estaba por el vecindario, cuando de repente apareció y nos vio juntos. Puedo jurar que su mirada casi me atraviesa el pecho. Estaba demasiado enojada, decepcionada, triste, quería matarme y matarlo a él, estaba en llamas.

En parte me sentí mal por ella, no quería que se sintiera mal por mi culpa pero estar con Dom pero era algo que no podía ni quería evitar.

Tuve mis momentos de celos, a veces él hacía comentarios que me hacían poner celosa pero él siempre con su sonrisa y sus besos me quitaba todo eso. Me sentía especial, sentía que me estaba enamorando, no sé. Y ella observándonos con aquellos ojos tristes.

Pobre de ella, que saboreaba el desamor. Pobre de mi, que me estaba enamorando.

A ese punto no sé quién era más miserable.