Sólo una tonta como yo se enamoraría de ti. Y aunque traté de resistir descubrí que también -de uno de los miles errores que tengo-, era mala para olvidarte.

He tenido miedo de perder contigo, pero más miedo de perderte a ti. Ya no puedo seguir ocultando mis sentimientos, pero por alguna extraña razón siento que gané… gané si puedo tenerte.

Si alguna vez existió un vacío, te encargaste de llenarlo con el mar de sus ojos. Todo se vuelve secundario cada vez que se beso, un momento amargo que desaparece cuando probaba el sabor a los sueños que se mezclaba con tu colonia como mi aroma preferido.

Sentir tu sonrisa en mis labios es una de las maravillas que he presenciado. Y en todas ellas siempre estás como personaje principal.

Estar tan cerca me asustaba tanto, casi como enamorarme (pero al final lo hice). Me prohibí una constelación que sabía no merecía, pero por primera vez sentí que estaba al mismo ritmo tuyo. Aunque fuera un ratito quería tenerte sólo para mí.

La manera en que te conviertes en una nota de música que nadie podría tocar, tu expresión que deja en ridículo el concepto de belleza, todo lo que vuelves hermoso con el simple hecho de atravesarlo con la mirada, sería algo que no podría sacar de mi cabeza, algo que no quería sacar de mi cabeza. Cuando se trata de ti parece que nada acabará y todo lo bueno de la vida me lo ofreces cuando estiras la mano.

[Era la clase de persona que querrías amar toda la vida. Si pudiera colarse en sus días como lo hace en su corazón podría quedarse ahí]

Haré de tus días una navidad; colorida, cálida y llena de amor. Porque tú no la celebras y ni te imaginas que brillas más que dicha festividad, porque quiero que sea tan nuevo para ti como para mí. Si es necesario me enredaría en luces navideñas sólo para hacerte reír o iluminar tus días malos, lo que tú prefieras.

わたしはあなたと恋に落ちた (Me enamoré de ti).

Me encanta la sonrisa que le muestras a los demás, pero nada me gusta más que la que me regalas a mí. Agradezco que pude probarla y tener el sabor de ella en mí con tus besos. Me vuelve loco tus rodillas, tus manos y cómo se marcan tus venas, la manera en que se mueve tu cabello cuando lo golpea el viento y aposté a que tenías todos los inviernos de mis años en tus pestañas. Adoro cuando te rascas la nariz y cómo pronuncias mi nombre sin darte cuenta de los estragos que causas en mi mente.

Y entonces me dijiste mientras hacíamos el amor:

—No apartes la mirada de mí.

—¿Apartarla No he podido, desde que te conocí no logré apartar los ojos de ti. Aun cuando duermo, no importa, no quiero dejar de soñarte.

Te quiero. Hasta ahora no medí el significado de esa palabra, luego te conocí. Es de tu talla y encaja con lo que siento. Tengo una gran capacidad para amar.