Fui incapaz de superar lo que había pasado aquella noche.

Después de aquellos besos robados, no lo vi más.

Hablaba con él pero yo era demasiado tímida e incapaz de tener una conversación interesante con él.

Alguien me contó que él había dicho que yo le gustaba pero que era demasiado tímida y que eso le aburría.

No podía soportar el hecho de que él pensara eso de mi.

Tengo que admitir que mi timidez había llegado muy lejos como para que él pensara eso de mi. Pero yo no era aburrida, por supuesto que no lo era.

Él me gustaba demasiado por lo que para mi era importante lo que él pensara de mi.

Descubrí que el tipo de mujer que le gustaba era un ángel que sólo pudiera ser un demonio con él. Una mujer sumisa que de vez en cuando dejara salir la salvaje que llevaba adentro.

Entonces fue ahí cuando decidí mostrarle quien era yo realmente, que era lo que tenía por dentro.

Dejaría salir a la chica extrovertida, agradable y divertida que vivía dentro de mi. Simplemente sería yo misma y así dejar que él viera que yo era mucho más atrevida de lo que él pensaba.

Incluso sería la chica zorra y sin vergüenza que nunca había sido.

No era ese tipo de mujer, de hecho, yo juzgaba mucho a ese tipo de mujeres. Pero decidí arriesgarme y mostrarle otro lado de mi, un lado que ni él, ni los demás se imaginaban ver.

Iba a sorprenderlo.

Iba a volverlo loco.

Iba a desatarme.

Iba a desnudar mi alma para que él se adueñara de ella.

Quería que me hiciera lo que quisiera.

Era la primera vez que tenía ese tipo de pensamientos. Nunca me había querido comportar de esa manera, pero él me enloquecía.

No estaba en mis cabales.

Estaba tan desesperada por mostrarle la chica atrevida que podía ser, que no me importaba nada, ni nadie.

Yo, quien era una virgen sin experiencia, quien nunca había besado intensamente, quien nunca había sido tocada, quien desconocía la sensación de la excitación, quien sólo se entregaba sin medir las consecuencias, quien daba su corazón a cualquiera, quien se ilusionaba rápidamente, quien esperaba demasiado, quien estaba sumergida en el mundo de la fantasía.

Yo, iba a ser que se tragara sus palabras.

Pero no sabía que él me haría tener una primera vez en todo lo que era inexperta.