Durante mucho tiempo ella creyó estar recibiendo el amor que merecía, inmersa en un concepto errado del amor y pues ahora que ya todo ha acabado se ha dado cuenta que esas eran puras patrañas. La recuerdo aquel jueves por la noche llorando en mi habitación mientras trataba de contarme lo que ella aún no podía asimilar. Le habían terminado y ni siquiera él tuvo la decencia de hacerlo personalmente. Ambos se equivocaron, hubieron muchas peleas hasta en ciertos momentos algunos distanciamientos sin embargo siempre volvían a intentarlo. Nadie dice que no hubieron buenos ratos, porque de hecho los hubieron pero no eran suficientes (según mi perspectiva). Bueno esa ya es historia pasada, lo importante ahora era seguir adelante. Ella sabía que no sería fácil, le costaba creer que él se hubiera rendido así de rápido y que a los pocos días ya se lo hubiera visto en fiestas de lo más normal pregonando "libertad", en fin supongo que cada uno lleva el luto cómo mejor le parezca. No juzgaré.

Suelen decir que cuando uno menos se lo espera suceden las cosas más increíbles del mundo. Es ley que uno siempre recibe lo que da. Sin más preámbulos, tengo que decirlo: ella encontró un amor bonito. No lo buscó mucho menos esperó que fuera tan rápido pero así sucedió y lo más importante es que es feliz como nunca antes lo había sido. No existen más problemas de confianza y ni hablar de todo el amor que emanan cuando pasan tiempo juntos. Ella ha confirmado que un amor a medias no es amor. El amor implica muchísimo trabajo, compromiso diario por mantenerlo y sobretodo poder vivirlo sin temor alguno.

Muchas veces nos aferramos a personas que creemos son las indicadas y está bien luchar, pero para todo hay límites y la vida siempre da señales cuando algo tiene que ser y muchas más aun cuando algo definitivamente tiene que terminar. Podemos hacernos los ciegos y tercos a propósito durante mucho tiempo pero al final no podemos ir en contra de los planes de Dios, él mejor que nadie sabe qué es lo mejor para cada uno de nosotros.